El clima distendido del estudio se quebró en segundos. Bastó que Wanda Nara tomara la palabra para que una charla liviana se transformara en un momento de tensión sutil, de esos que se sienten más por los silencios que por lo que se dice. Del otro lado estaba Rusherking, invitado circunstancial y claramente fuera de su zona de confort.
El encuentro se dio en el marco de MasterChef Celebrity, donde el cantante apareció como una de las caras nuevas del repechaje. Sin embargo, la cocina quedó en segundo plano cuando Wanda Nara decidió ir directo a un terreno personal, con una pregunta que no dio margen para el rodeo: “¿Qué opinas de la relación de tu ex y mi ex?”.
La reacción de Rusherking fue inmediata y reveladora. La sorpresa le ganó a la espontaneidad y, con una sonrisa incómoda, intentó marcar distancia de un tema que claramente no esperaba abordar frente a cámaras. “La verdad que para mí…yo estoy como afuera de esa situación. Fue una relación que tuve y estuve hasta ahí nomás. Vos después tenés otras cosas ahí”, respondió notablemente incómodo y midiendo cada palabra.
Lejos de dejar pasar el momento, Wanda Nara continuó el intercambio con ironía y un tono que mezcló humor y provocación. El diálogo giró entonces hacia una mudanza pendiente en Turquía, un tema que remite directamente a su historia con Mauro Icardi. “Yo tengo una mudanza ahí, colgada. ¿Conoces Turquía?’”, lanzó, sin soltar la escena.
Ante la respuesta negativa del cantante, Wanda redobló la apuesta con una invitación tan inesperada como descolocante: “¿Querés que vayamos juntos a buscar la mudanza?”. Rusherking, entre risas nerviosas, intentó seguir el juego sin comprometerse demasiado: “Te acompaño si queres, te segundeo”.
El ida y vuelta continuó con Wanda Nara detallando lo que había quedado pendiente de ese capítulo de su vida, desde objetos personales hasta ropa y carteras que, según contó, nunca llegaron a destino. “No sabes las carteras que tengo, igual creo que ni las quiero usar, las voy a vender. Carteras y ropa, me quedó mucha ropa… Bueno, si entras a la competencia vamos a seguir hablando porque tenemos mucho de qué hablar, tenemos un viaje pendiente”.
Aunque el tono fue liviano, el trasfondo del cruce no pasó desapercibido. La mención indirecta a China Suárez y la insistencia de Wanda Nara colocaron a Rusherking en un lugar incómodo, obligado a opinar o a esquivar un vínculo que forma parte de su pasado.
El momento dejó una sensación clara: en un programa donde todo parece juego, Wanda Nara volvió a demostrar que sabe cómo correr los límites y llevar la conversación a terrenos inesperados, incluso cuando el interlocutor preferiría mantenerse al margen.