No fue una entrevista más ni una declaración liviana. Romina Gaetani habló desde un lugar de extrema fragilidad y dejó al descubierto una herida que sigue abierta. Frente a las cámaras, la actriz se quebró al referirse al episodio de violencia de género que vivió con su ex pareja, un relato atravesado por silencios, pausas largas y frases que costaron decir.
El momento estuvo marcado por la dificultad para poner en palabras lo ocurrido. Romina Gaetani explicó que atravesó una instancia que nunca imaginó vivir y que todavía le resulta imposible procesar del todo. “Tuve el contacto, el que menos quería tener con la policía”, expresó con la voz tomada por la emoción, antes de admitir: “Todavía no puedo hablar”. La frase, lejos de cerrar una idea, expuso el estado emocional en el que se encuentra.
En medio de ese contexto, la actriz hizo referencia a cómo el impacto de la violencia altera incluso los planos más cotidianos. Consultada por su reciente presentación musical, aclaró que nada de lo ocurrido sobre el escenario respondió a una decisión personal tomada en ese momento. “La Bomba de Tiempo eligió los temas”, explicó, y sumó: “Fue hace tiempo. Las canciones estaban pautadas”. La aclaración dejó en claro que su estado emocional excedía cualquier cuestión artística.
Romina Gaetani también describió el estado de shock que atravesó tras el episodio. “Estaba en shock, ni pensé en la canción”, dijo, al intentar reconstruir esos días posteriores. En ese tramo de la charla, su relato se volvió aún más crudo cuando habló de la experiencia física de la violencia y de cómo cambia la percepción cuando deja de ser una historia ajena. “Lo que una siempre escuchó de otras víctimas de violencia, cuando te toca a vos a nivel físico, no, no… siempre entendés a las víctimas de violencia. Cuando se llega a las manos es… ahí es donde no puedo hablar”, expresó, visiblemente quebrada.
La actriz también detalló los pasos legales que siguieron al hecho y el acompañamiento profesional que recibió. “Hice la ratificación con Ignacio Trimarco en el estudio y al otro día hice la pericia psiquiátrica como pidió la Justicia”, contó, dejando en evidencia que el proceso judicial fue tan exigente como emocionalmente desgastante.
Como si el dolor no fuera suficiente, Romina Gaetani sumó otra situación que hoy la mantiene en alerta. Según relató, está atravesando un episodio de acoso que la tiene preocupada. “Una fanática me viene persiguiendo”, afirmó, y explicó que la mujer estuvo presente en el Konex y que logró identificarla entre el público, un hecho que incrementó su sensación de vulnerabilidad.
En un testimonio atravesado por el llanto y la dificultad para seguir hablando, Romina Gaetani no buscó dar definiciones cerradas ni construir un discurso. Su palabra, frágil pero firme, dejó expuesto el costo emocional de la violencia y la dimensión real de un proceso que, aun con el acompañamiento de la Justicia, sigue siendo profundamente doloroso.