La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a poner en jaque a la economía internacional. Desde el escenario de una conferencia en Bangkok, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, lanzó una advertencia que encendió señales de alerta en los mercados y entre los gobiernos.
“La resiliencia económica mundial se pone a prueba una vez más por el nuevo conflicto en Medio Oriente”, sostuvo durante su intervención en el foro Asia en 2050.
Energía, inflación y mercados bajo presión
Georgieva remarcó que si el enfrentamiento se prolonga, el impacto puede sentirse en distintos frentes sensibles de la economía global. “Este conflicto, si resulta más prolongado, tiene un potencial evidente para afectar los precios mundiales de la energía, sentimiento del mercado, crecimiento e inflación, lo que impone nuevas exigencias a los responsables políticos”, afirmó.
El señalamiento no es menor. Un salto en los precios internacionales de la energía suele trasladarse a los costos internos de los países, presiona sobre la inflación y complica la recuperación económica en regiones que todavía arrastran fragilidades.
Un escenario ya cargado de incertidumbre
El FMI reconoció que el contexto global ya era complejo antes de esta nueva crisis. Según comunicó el organismo, hasta el momento se observaron “perturbaciones en el comercio y la actividad económica, aumentos repentinos de los precios de la energía y volatilidad en los mercados financieros”.
La entidad también advirtió que “la situación sigue siendo muy fluida y se suma a un entorno económico mundial ya incierto” y aclaró que “es demasiado pronto para evaluar el impacto económico en la región y la economía global”. El alcance final, señalaron, dependerá de la duración y la intensidad del conflicto.
El Fondo sigue de cerca la evolución
Como organismo encargado de velar por la estabilidad económica y financiera internacional, el FMI aseguró que está monitoreando de cerca los acontecimientos. Georgieva indicó que están “evaluando y cuantificando las ramificaciones económicas regionales y globales”, y que esas estimaciones se incluirán en el próximo informe de Perspectivas de la Economía Mundial que se publicará en abril.
“La incertidumbre es la nueva normalidad”, afirmó la directora del organismo.
En ese sentido, Georgieva agregó que el mundo atraviesa “un momento de transformaciones globales en tecnología, demografía, comercio y geopolítica; una época de shocks e incertidumbre”.
En un escenario donde cada movimiento en el tablero geopolítico puede repercutir en los precios, el empleo y el crecimiento, la advertencia del FMI suma preocupación a un clima internacional que ya estaba marcado por la fragilidad.