El sábado 6 de septiembre de 2025 a la medianoche, Chile adelantará una hora sus relojes, pasando de las 00 a la 01 del domingo 7 de septiembre. Esta medida, dispuesta por el Gobierno chileno, rige para todo el territorio continental, excepto la Región de Magallanes y la Antártica Chilena, que mantienen de forma permanente el horario UTC-3. Con este ajuste, Chile abandona el horario de invierno (UTC-4) y se alinea nuevamente con Argentina en UTC-3. El objetivo oficial es aprovechar mejor la luz solar durante las tardes y optimizar el consumo energético.
El próximo cambio de hora en Chile está previsto para abril de 2026, cuando se retrasarán los relojes para iniciar el período invernal.
Impacto en pasos fronterizos
El cambio tiene relevancia directa para quienes cruzan por los pasos internacionales de Neuquén, especialmente el Cardenal Samoré. Hasta ahora, la diferencia de una hora generaba ajustes en trámites migratorios, transporte y actividades comerciales.
A partir del 7 de septiembre, ambos países compartirán el mismo huso horario (UTC-3) durante el verano austral, facilitando el turismo, el transporte de carga y la comunicación entre comunidades de ambos lados de la Cordillera de los Andes.
Argentina debate un cambio de huso horario
Mientras Chile implementa el ajuste, Argentina avanza en un debate legislativo. La Cámara de Diputados dio media sanción a un proyecto que propone alternar dos esquemas horarios: uno de abril a agosto y otro de septiembre a marzo.
Si la ley se aprueba en el Senado, el 1 de abril de 2026 los relojes se atrasarían una hora, y en septiembre volverían a adelantarse.
Diego Golombek, investigador del Conicet y profesor de la Universidad de San Andrés, manifestó en X que apoya un cambio de huso horario, pero cuestiona la propuesta actual:
“Argentina está mal situada en el huso -3 cuando debería estar en -4. Es razonable corregirlo, pero alternar horarios de verano e invierno no es la mejor solución. Muchos países están abandonando ese esquema”.