El gran golpe: qué cambia en tu vida
El sábado 6 de septiembre, a la medianoche, los chilenos adelantarán sus relojes 60 minutos. A partir de ese momento, Chile y Argentina compartirán el mismo huso horario (UTC-3), lo que impacta de lleno en tu rutina si tenés algún tipo de conexión con el país vecino.
Este cambio, que estará vigente hasta abril de 2026, pone fin a los problemas de coordinación que se vivían en la frontera. Ya no habrá más confusiones en los horarios de los colectivos, los trámites en aduana, los vuelos o las comunicaciones comerciales. Ahora, todo será más fácil, pero si no estás atento, podrías llegar tarde o perder un turno.
¿Y qué pasa con Argentina?
Mientras Chile se adelanta, Argentina entra en un debate que podría generar aún más incertidumbre. En el Congreso avanza un proyecto de ley para que el país también cambie la hora dos veces al año, con un horario de verano y otro de invierno. A partir de abril de 2026, los relojes se atrasarían una hora, solo para adelantarse de nuevo en septiembre.
Esta propuesta generó una gran polémica. Expertos como el científico del Conicet, Diego Golombek, sostienen que Argentina debería unificar su horario en UTC-4 de forma permanente para adecuarse a su posición geográfica. Este debate, que parece técnico, tiene un impacto directo en nuestra salud, productividad y vida diaria, y podría cambiar para siempre la forma en que vivimos en el país.
El impacto que nadie te contó
La sincronía horaria entre Argentina y Chile es una buena noticia para el turismo y el comercio, que ahora fluirán sin problemas. Pero el debate en el Congreso argentino abre la puerta a un futuro incierto. La decisión final no solo afectará a los viajeros, sino a toda la población, generando un debate que podría ser más complicado de lo que parece. La pregunta es: ¿está Argentina lista para un cambio de esta magnitud?