El Banco Central volvió a mostrar poder de fuego en el mercado cambiario y enero cerró con números que no se veían desde hace años. La autoridad monetaria superó los US$1000 millones en compras de dólares durante el mes y el riesgo país quedó al borde de perforar los 500 puntos, un umbral simbólico que marca un cambio de clima financiero.
Este lunes, el BCRA adquirió US$39 millones, lo que significó la jornada número 16 consecutiva con saldo comprador. De esta manera, el organismo que conduce Santiago Bausili acumula US$1017 millones en lo que va del mes, mientras que las reservas brutas cerraron en US$45.740 millones.
En paralelo, el indicador de riesgo país que elabora JP Morgan volvió a retroceder y se ubicó en 517 puntos básicos, tras bajar nueve unidades en un solo día. Para encontrar valores similares hay que remontarse al 13 de junio de 2018, cuando operaba en torno a los 503 puntos.
El ritmo de compras del Banco Central también empieza a marcar una tendencia. Con un promedio diario de US$65,3 millones, el organismo estaría en condiciones de alcanzar una acumulación de US$10.000 millones hacia septiembre, en línea con los objetivos planteados en la nueva etapa del programa económico anunciada en diciembre.
Desde el sector privado destacan el contexto de calma en el mercado cambiario. El economista Gustavo Ber explicó que “el dólar mayorista se reacomoda ligeramente hasta los $1437,50, extendiendo el clima de tranquilidad cambiaria y dando espacio para que el BCRA pueda continuar con la estrategia de compra de divisas, incluso por ahora por encima de las expectativas originales”.
Ber también señaló que los inversores esperan que esa estabilidad se sostenga en el tiempo y permita ordenar el esquema financiero. “Los operadores ansían que dicha tranquilidad cambiaria se traslade en una convergencia de las tasas reales, mientras se monitorea la respuesta de la demanda de dinero a partir de febrero”, afirmó.
En esa misma línea, destacó el buen momento de los activos argentinos. “Una vez más los activos domésticos aprovechan el envión del norte para extender la mejora en las valuaciones, empujadas por la positiva lectura que vienen dejando las compras de reservas del BCRA y la ola de emisiones corporativas en el exterior”, sostuvo. Y agregó que la fuerte demanda de deuda de empresas, a la que pronto podrían sumarse las provincias, también ayuda a fortalecer las reservas.
El respaldo internacional tampoco pasó desapercibido. Días atrás, la vocera del Fondo Monetario Internacional, Julie Kozack, valoró el proceso en marcha y afirmó: “El proceso de acumulación de reservas comenzó a un ritmo acelerado, lo cual es muy bienvenido”. Además, remarcó que “se espera que estos esfuerzos mejoren las perspectivas para un acceso pleno y duradero a los mercados internacionales de capital”.
Desde el FMI también dejaron una advertencia clave. “La implementación sostenida y más general del programa económico de las autoridades será fundamental para consolidar la estabilidad”, subrayó Kozack.
En cuanto a los compromisos externos, Argentina enfrenta en 2026 pagos al FMI por casi US$4400 millones, aunque estimaciones privadas indican que el monto neto sería menor. Según GMA Capital, descontando los desembolsos del propio organismo, los pagos netos se reducirían a US$2633 millones.
En febrero, el Fondo realizará una nueva revisión de las cuentas argentinas. Si el país cumple con las metas acordadas, se destrabaría un desembolso cercano a los US$1000 millones. De acuerdo al cronograma oficial del FMI, actualizado a fines de diciembre, el país deberá afrontar siete vencimientos a lo largo del año, con pagos concentrados en febrero, mayo, agosto, septiembre, noviembre y diciembre.