Los incendios forestales en el oeste de Chubut continúan activos y mantienen en vilo a la región cordillerana, donde el fuego ya lleva cerca de dos semanas sin dar tregua. En los últimos días, un marcado aumento de la temperatura provocó la reactivación de focos que parecían controlados en zonas como Epuyén, Puerto Patriada y el Parque Nacional Los Alerces, lo que obligó a redoblar esfuerzos para evitar que las llamas avancen hacia áreas pobladas y sectores de alto valor ambiental.
Las condiciones climáticas jugaron en contra del operativo. El calor intenso y la baja humedad favorecieron la aparición de nuevos focos en valles y cañadones, con densas columnas de humo que durante varias horas complicaron el trabajo de los medios aéreos. Recién por la tarde, con una mejora en la visibilidad, se logró retomar con mayor intensidad el combate desde el aire, mientras en tierra los equipos enfrentaban un escenario cambiante y de alto riesgo.
Desde el inicio del incendio, más de 250 brigadistas trabajan de manera coordinada junto a aviones hidrantes, helicópteros, vehículos especiales y sistemas de monitoreo. El objetivo central es frenar la propagación del fuego y proteger tanto a las comunidades cercanas como a los bosques nativos y áreas naturales más sensibles. El aumento de la temperatura y la escasa humedad obligaron a reorganizar las tareas en varias oportunidades, ya que los focos se reactivan de forma inesperada.
En las últimas horas, las tareas se concentraron especialmente en el sector Arrayanes – Punta Mattos, donde el uso de drones permitió evaluar el terreno antes de que ingresaran los brigadistas a zonas con fuego activo y humo acumulado. Además, se registraron derrumbes sobre la Ruta 71, producto de deslizamientos provocados tras las descargas de agua de los medios aéreos, lo que incrementó el peligro para quienes trabajan en áreas con fuertes pendientes.
El comportamiento del fuego es irregular: durante la tarde, con un leve descenso de la temperatura, se observa un retroceso de las llamas, pero por la noche aparecen nuevos focos cerca de sectores ya intervenidos, incluso en las inmediaciones de la ruta. Por esta razón, se mantienen restricciones de circulación en la Ruta 71, con tramos totalmente cerrados para garantizar la seguridad.
Las zonas de Bahía Las Percas y Puerto Patriada figuran entre las más afectadas. Allí, los equipos recorrieron a pie, en embarcaciones y con apoyo aéreo sectores de difícil acceso para atacar focos secundarios. En áreas con terreno complejo, como el campo de Payan Delgado, el combate se realizó casi exclusivamente desde el aire. Hasta el momento, el incendio arrasó más de 14.700 hectáreas de matorrales, bosques implantados y bosque nativo, generando una fuerte preocupación en las comunidades locales por el impacto ambiental y productivo.
A este escenario se suma un pronóstico poco alentador. Para las próximas horas se esperan tormentas, lluvias y actividad eléctrica en distintos puntos de la cordillera, condiciones que podrían complicar aún más las tareas de control. Ante este panorama, las autoridades insisten en la necesidad de extremar precauciones y mantenerse informados, mientras continúa una lucha intensa contra el fuego que sigue amenazando a uno de los sectores naturales más valiosos de la provincia.