Cristian Servera, ideólogo y dirigente del Club Río Grande de Neuquén hace un alto en su ajetreada agenda futbolística y desde Mendoza, con el bolso a medio desarmar para continuar camino por el país, repasa su vertiginosa post pandemia que lo reconvirtió en un caza talentos futbolístico.
“Nosotros desde Río Grande siempre estuvimos abiertos a las pruebas de jugadores que se hacen en la zona. De esa manera fuimos generando vínculos con diferentes clubes de AFA y se van armando relaciones”, explicó el ex Maronese y Cipolletti.
La salida de la pandemia representó todo un desafío a nivel personal. Desde haber ideado entrenamientos y capacitaciones por zoom, a una apertura total de la casa deportiva en el corazón del Oeste neuquino.
Todas esas actividades programadas para recibir a los actuales colegas lo fueron vinculando poco a poco con la mesa de las decisiones hasta que, en 2023, le llegó la primera propuesta de trabajo. “Lanús fue el primero en interesarse. Con ellos estuve trabajando dos años en esta misma función que ahora hago en River. A fines de 2025 me llegó esta nueva propuesta y estoy haciendo básicamente lo mismo, pero para otra camiseta”, resumió en pocas palabras todo el camino aprendido.
La misión es clara: encontrar buenos jugadores, con proyección como para que los responsables de inferiores que trabajan en el predio del Millonario en Ezeiza terminen de pulir la elección puerta a puerta. Completando la semana en Mendoza, enero había sido el turno de Bariloche y lo que sigue en la agenda es Ushuaia.
Nunca se sabe
La misión es apasionante porque nunca se sabe dónde puede estar el nuevo talento futbolístico del país. El proceso será un trabajo de años que en los ojos de Servera tiene apenas el inicio de una aventura.
“Nosotros en Río Grande hacíamos lo que ahora recibo de cada profe que visitamos. Hay un itinerario armado en cada lugar para poder observar futbolísticas, de edades menores: 8 a 14 años aproximadamente”, dijo.
Los que llaman la atención pasan a la etapa de profundizar datos. Además de avisar quién es el que juega muy bien, el staff de captación remite un breve informe del destacado a su departamento. Su decisión y la de sus compañeros Santiago Alonso y Mariano Tedesco, pasa a ser clave en el inicio de una nueva aventura para algún chico de la Argentina que sueña con llegar al fútbol grande.
Un rol destacadísimo para un vecino de la zona que siempre está atento no sólo a lo que sucede en su club, sino en todo el ámbito de Lifune y de la Liga Deportiva Confluencia. Los ojos del fútbol grande, pocas veces estuvieron tan cerca de casa.