El presidente Javier Milei aguarda que la Cancillería termine de ajustar los últimos detalles técnicos del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur para poder enviarlo al Congreso y avanzar con su ratificación. En el Gobierno admiten que el trámite todavía no está cerrado y que la firma presidencial podría demorarse algunos días más, incluso hasta la próxima semana.
Según explican en la Casa Rosada, el texto definitivo del tratado aún atraviesa una etapa de revisión técnica. Restan traducciones oficiales y chequeos de carácter jurídico que deben completarse antes de que el documento ingrese al circuito administrativo interno. Recién después de ese proceso pasará por la Secretaría Legal y Técnica y llegará al despacho presidencial para su firma.
El trabajo está a cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores, que debe consolidar la versión final del acuerdo firmado por los países del Mercosur. Una vez cumplida esa instancia, el Gobierno prevé enviar el proyecto al Congreso para que inicie su tratamiento parlamentario, que comenzará en la Cámara de Diputados.
Pese a que el Parlamento Europeo resolvió girar el tratado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para analizar su compatibilidad con las normas del bloque, en el oficialismo aseguran que esa decisión no frena el proceso argentino. Desde el Ejecutivo sostienen que se trata de una revisión procedimental y no del contenido del acuerdo, por lo que la ratificación local puede avanzar sin inconvenientes.
La intención del Gobierno es que el acuerdo sea debatido durante las sesiones extraordinarias de febrero, con el objetivo de que la Argentina se convierta en uno de los primeros países del Mercosur en aprobarlo. En Balcarce 50 consideran que ese paso podría facilitar una eventual aplicación provisoria del tratado por parte de la Comisión Europea.
En el plano político, el oficialismo se muestra confiado. En la mesa chica presidencial aseguran que cuentan con los votos necesarios para aprobar la ratificación en ambas cámaras, apoyados en aliados provinciales y sectores dialoguistas de la oposición. Aunque en un primer momento se evaluó enviarlo al Senado para tratarlo junto con la reforma laboral, finalmente se decidió que el debate comience en Diputados, donde el Gobierno espera un trámite más ágil.
Para la Casa Rosada, la ratificación del acuerdo con la Unión Europea es una prioridad estratégica, y relativizan las observaciones surgidas en el ámbito europeo, al considerar que no afectan el fondo del tratado ni su implementación futura.