Tras más de 25 años de negociaciones, la Unión Europea dio el visto bueno final para avanzar con el tratado de libre comercio con el Mercosur, cuya firma protocolar se realizará el sábado 17 de enero en Asunción, Paraguay.
El acuerdo involucra a Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay y permitirá la creación de la mayor zona de libre comercio del planeta, con más de 700 millones de consumidores.
Desde Casa Rosada celebraron la decisión y confirmaron que el presidente Javier Milei viajará a Paraguay junto al canciller Pablo Quirno, en una nueva aparición internacional que refuerza el perfil aperturista del Gobierno argentino.
Respaldo clave de la Unión Europea
La aprobación se produjo pese a la resistencia inicial de Francia y otros países europeos preocupados por el impacto del acuerdo en sus sectores agrícolas. Finalmente, una mayoría cualificada de la Unión Europea —55% de los países que representan al menos el 65% de la población del bloque— habilitó el avance.
Von der Leyen y Costa, presentes en Asunción
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, viajarán a la capital paraguaya para estampar la firma junto a los mandatarios del Mercosur, dando inicio a la recta final de un proceso que comenzó en 1999.
El rol de Milei y la posición argentina
La presencia de Milei fue ratificada públicamente por el canciller Pablo Quirno, quien calificó el entendimiento como “el acuerdo más ambicioso entre ambos bloques”.
Según detalló el ministro de Relaciones Exteriores:
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La UE eliminará aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur.
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Se otorgará acceso preferencial a otro 7,5%.
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El 99% de las exportaciones agrícolas del bloque sudamericano se verán beneficiadas.
Quirno remarcó que el acceso preferencial será a un mercado de 450 millones de personas, que representa cerca del 15% del PBI mundial, y sostuvo que el acuerdo impactará de forma directa en comercio, inversión y empleo.
Un Mercosur atravesado por tensiones políticas
La cumbre se desarrollará en un contexto regional tenso, marcado por una fuerte división ideológica en Sudamérica y por la reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela, que derivó en la captura de Nicolás Maduro.
Mientras un bloque regional encabezado por Lula da Silva cuestionó la acción estadounidense por considerarla una violación del derecho internacional, Milei y otros gobiernos alineados celebraron la caída del líder venezolano acusado de violaciones a los derechos humanos.
Este escenario anticipa que la firma del acuerdo Mercosur–Unión Europea también será un espacio de expresión de diferencias políticas entre los mandatarios.
El antecedente de Foz de Iguazú
En la última cumbre del Mercosur, realizada en Foz de Iguazú, Milei cuestionó con dureza el funcionamiento del bloque y reclamó avanzar hacia una mayor flexibilización comercial.
El presidente argentino sostuvo que el Mercosur no cumplió sus objetivos centrales de integración y advirtió que frenar acuerdos individuales o conjuntos con otros países “condenaría al bloque al anacronismo”.
En paralelo, la Argentina avanza en negociaciones propias con Estados Unidos para un eventual tratado de libre comercio en los próximos meses.
Los pasos que faltan y la resistencia europea
Aunque la firma en Asunción representa un hito, el acuerdo aún debe ser ratificado por el Parlamento Europeo, donde el escenario permanece abierto.
Alrededor de 150 eurodiputados, sobre un total de 720, anticiparon posibles acciones judiciales para frenar su aplicación, principalmente por el impacto en sectores agrícolas europeos.
Países reticentes y protestas
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Francia, Polonia, Austria, Hungría e Irlanda encabezaron la resistencia.
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Se registraron protestas y tractorazos de productores rurales.
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Italia retiró su rechazo tras la incorporación de salvaguardas.
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Bélgica optó por abstenerse.
La Comisión Europea defendió el acuerdo al señalar que permitirá acceder a un mercado de 270 millones de habitantes, con un PBI conjunto de 2,7 billones de euros, y podría generar 84.000 millones de euros en exportaciones adicionales y 756.000 empleos en Europa.