Raúl Antonio Guglielminetti, exagente civil de inteligencia y uno de los nombres asociados al aparato represivo de la última dictadura militar, murió este martes a los 84 años.
Guglielminetti tuvo un rol activo en los servicios de inteligencia durante el terrorismo de Estado y fue señalado por su participación en el funcionamiento de Automotores Orletti, uno de los centros clandestinos de detención que operó como base del Plan Cóndor. Allí se cometieron secuestros, torturas y desapariciones de militantes políticos argentinos y extranjeros.
Tras el regreso de la democracia, su figura volvió a cobrar notoriedad por su vinculación con estructuras de inteligencia y por su presencia en distintos episodios judiciales. Con el avance de los juicios por crímenes de lesa humanidad, fue procesado y condenado a 20 años de prisión por delitos vinculados a la represión ilegal, en el marco de las causas que investigaron violaciones sistemáticas a los derechos humanos cometidas durante la dictadura. Algunas de esas causas fueron a juicio en la ciudad de Neuquén donde recibió condenas (en 2012 y 2016) y una perpetua en 2021.
En julio del año pasado fue uno de los condenados por delitos de lesa humanidad detenido en la Unidad Penal de Ezeiza que recibió la visita de diputados de la Libertad Avanza. El encuentro se hizo público tras la difusión de una fotografía. La imagen mostraba a representantes del oficialismo compartiendo un espacio institucional con responsables del terrorismo de Estado. Entre ellos se destacaba la presencia de Guglielminetti.
Desde fines de los años sesenta, Guglielminetti se integró al Batallón de Inteligencia 601. Durante los primeros años de la dictadura actuó en Automotores Orletti —el centro clandestino de detención que regenteaba la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE)— y también se desempeñó en Campo de Mayo, en la Superintendencia de Seguridad Federal (SSF) y en Neuquén.
Se hizo llamar mayor Angel Guastavino, pero no era militar, sino civil con sueldo de Inteligencia del Ejército. Formó parte de los grupos de tarea del interventor de la Universidad Nacional del Comahue, Dionisio Remus Tetu en 1975 y ya antes se había infiltrado en las huelgas obreras de El Chocón; se camufló de periodista deportivo en la radio LU5 y en el diario regional Sur Argentino.
Su nombre causó un verdadero escándalo en los primeros meses de la democracia cuando se lo reconoció en una foto como custodio del presidente Raúl Alfonsín. Para entonces, Guglielminetti era parte del llamado Grupo Alem, un grupo alternativo a la SIDE. Tras su identificación, Guglielminetti huyó a España, pero allí fue rápidamente reconocido. A los seis meses lo extraditaron por su supuesta vinculación con el asesinato del empresario Emilio Naum.
En 2006, Interpol lo detuvo en la quinta de Mercedes por orden del juez federal Daniel Rafecas para ser juzgado por crímenes de lesa humanidad. Acumuló condenas a prisión perpetua.
Mientras cumplía condena en la Unidad Penal de Ezeiza fueron varias las solicitudes por parte de su defensa de que se le otorgara el beneficio de la prisión domiciliaria por su avanzada edad.
El 26 de septiembre pasado, el Tribunal Oral Federal 6 autorizó que Guglielminetti volviera temporalmente a su casa de Mercedes para ser cuidado por familiares.
El nombre de Gugllielminetti quedó inscripto en la historia argentina como parte del entramado civil y militar que sostuvo el accionar represivo del Estado entre 1976 y 1983.