La crisis de la electrónica fabricada en Tierra del Fuego empieza a sentirse con fuerza en el conurbano bonaerense. La empresa Newsan-Siam avanzó con la finalización de contratos de 45 trabajadores y aplicó suspensiones a otros 70 empleados en sus plantas de Monte Chingolo y Avellaneda, en un contexto marcado por la caída del consumo y el debate por la reforma laboral.
Según informó la compañía, la medida alcanzó a 30 operarios en Monte Chingolo y 15 en Avellaneda, todos con contratos a plazo fijo o eventuales que vencieron durante enero. Desde la firma aseguran que no se trató de despidos, sino de la culminación natural de esos vínculos laborales, y atribuyen la decisión a la baja en las ventas.
Newsan-Siam, controlada por el grupo empresarial de Rubén Cherñajovsky, produce heladeras, lavarropas, aires acondicionados, televisores, pequeños electrodomésticos y scooters eléctricos, tanto en la provincia de Buenos Aires como en Ushuaia. Sin embargo, un informe de Moody’s Local publicado en septiembre de 2025 había destacado que la empresa mantiene una posición competitiva sólida y bajos niveles de endeudamiento, lo que pone en discusión el argumento oficial de la firma.
Desde el lado de los trabajadores, la lectura es muy distinta. Denuncian que se trata de “despidos encubiertos”, ya que muchos de los contratos finalizados corresponden a empleados con un año o más de antigüedad, que, según sostienen, deberían haber pasado a planta permanente.
El conflicto se profundiza porque, de los 150 operarios efectivos que integran la dotación total de ambas fábricas, casi la mitad se encuentra actualmente suspendida, sin una fecha concreta de reincorporación. La intervención de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Seccional Avellaneda permitió frenar momentáneamente los despidos y cerrar un acuerdo transitorio que garantiza los puestos de trabajo durante febrero.
El entendimiento contempla suspensiones al 85% del salario para aproximadamente la mitad del personal efectivo, mientras el resto continúa trabajando para sostener la producción. No obstante, el panorama para marzo sigue siendo incierto y mantiene en alerta a delegados y empleados.
El conflicto no es nuevo. En octubre del año pasado ya se habían registrado suspensiones por una semana y, tras las vacaciones de enero, varios operarios denunciaron que no les permitieron ingresar a las plantas al retomar sus tareas. Aseguran que la empresa cuenta con meses de stock sin vender, especialmente de motos, y temen que el ajuste continúe una vez finalizada la tregua sindical.