La Argentina expresó un fuerte respaldo al operativo de Estados Unidos en Venezuela y calificó a Nicolás Maduro como una amenaza para toda la región, durante una sesión especial del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La postura fue expuesta por el embajador argentino ante la ONU, Francisco Tropepi, quien llevó la posición del gobierno de Javier Milei en un debate marcado por la tensión internacional.
El Consejo de Seguridad se reunió tras el operativo estadounidense que derivó en la captura de Maduro, en un encuentro solicitado por Colombia y apoyado por Rusia y China. Allí, la representación argentina respaldó de manera explícita la decisión de Washington, al considerar que se trata de un paso clave en la lucha contra el narcoterrorismo y una oportunidad para que el pueblo venezolano recupere la democracia y el respeto por los derechos humanos.
Durante su intervención, Tropepi sostuvo que el régimen encabezado por Maduro no solo dañó gravemente a los ciudadanos venezolanos, sino que también se convirtió en un factor de inestabilidad regional, al estar vinculado —según la postura argentina— con redes de narcotráfico y crimen organizado. En ese sentido, remarcó que millones de venezolanos se vieron forzados a abandonar su país tras años de crisis política, económica y social.
El embajador aseguró que la Argentina está dispuesta a colaborar activamente en una transición democrática genuina en Venezuela, y reafirmó el compromiso del Gobierno con la defensa del Estado de derecho, la libertad y la dignidad humana. También subrayó la decisión de continuar combatiendo el narcotráfico y las estructuras que lo financian en la región.
En el mismo ámbito, la delegación argentina reclamó la liberación del gendarme Nahuel Gallo, detenido en Venezuela desde diciembre de 2024, y pidió que el caso sea atendido por las autoridades que administren el proceso de transición en ese país.
Desde la vereda opuesta, el representante de Venezuela ante la ONU acusó a Estados Unidos de llevar adelante una intervención ilegal, al denunciar una supuesta violación a la soberanía venezolana y a la Carta de las Naciones Unidas. También sostuvo que el objetivo del operativo sería el control de los recursos naturales del país.
El conflicto generó reacciones en distintos foros internacionales. La Organización de Estados Americanos convocó a una reunión extraordinaria y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños intentó consensuar una postura común, aunque sin éxito. Mientras algunos gobiernos celebraron la caída de Maduro, otros condenaron la intervención estadounidense, profundizando las divisiones en la región.
En paralelo, Maduro y su esposa permanecen detenidos en Estados Unidos, a la espera de comparecer ante un tribunal federal de Nueva York para conocer formalmente las acusaciones por narcotráfico y terrorismo. El escenario internacional sigue en máxima tensión y la situación de Venezuela ocupa el centro del debate diplomático global.