El paro total en los aeropuertos del país previsto para este lunes fue postergado, pero el conflicto gremial sigue latente y podría generar demoras y complicaciones en los vuelos a lo largo de la jornada. La decisión fue tomada por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), que denunció incumplimientos salariales por parte del Gobierno nacional.
La medida de fuerza fue reprogramada para el lunes 9 de febrero, luego de que los equipos legales del sindicato advirtieran que los aeropuertos están alcanzados por la ley de servicios esenciales, que obliga a notificar cualquier paro con al menos cinco días de anticipación. Aun así, el gremio ratificó el estado de asamblea permanente en las terminales aéreas de todo el país.
Esta modalidad ya comenzó a impactar en la operatoria diaria, con retrasos en vuelos nacionales e internacionales, reprogramaciones y dificultades en distintos sectores clave. Desde ATE explicaron que el conflicto se originó por la marcha atrás del Gobierno en un incremento salarial que ya figuraba liquidado en el sistema oficial, además del incumplimiento en el pago de los haberes en la fecha correspondiente.
“El Gobierno tomó una decisión incomprensible: reliquidó los sueldos y dejó a los trabajadores sin cobrar”, señaló el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, al tiempo que remarcó que el aumento estaba reflejado en los recibos de sueldo a través del sistema SARHA.
Desde la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) informaron que se encuentran trabajando para evitar afectaciones mayores en las operaciones aéreas, aunque reconocieron que el escenario sigue siendo inestable. En contrapartida, los delegados gremiales aseguraron que la protesta sigue firme y que el anuncio formal de la medida se realizará este lunes.
“No sabemos cuándo vamos a cobrar y están desconociendo un aumento ya liquidado”, afirmó Marcelo Belelli, referente de ATE en Ezeiza, quien advirtió que la situación impacta de lleno en el poder adquisitivo de los trabajadores y calificó la decisión oficial como una maniobra política.
De concretarse el paro el 9 de febrero, la huelga se extenderá por 24 horas y afectará áreas críticas como control terrestre, sanidad, bomberos y administración en los 30 aeropuertos del país. Durante esa jornada, quedarían cancelados todos los vuelos comerciales, con excepción de los sanitarios, humanitarios, oficiales o vinculados a trasplantes de órganos. Mientras tanto, durante esta semana, la actividad aérea continuará sujeta a demoras derivadas de las asambleas informativas en los lugares de trabajo.