Hoy, viernes 13 de febrero -abstenerse, por favor, creyentes en buenas o malas ondas según el almanaque- se celebra el Día Mundial del Soltero, que antecede al más tradicional y veterano Día de San Valentín, o de los enamorados, o de quienes han elegido compartir la vida en pareja, para bien o para mal.
Así, 13 y 14 de febrero funcionan como fechas motivadoras para presuntos extremos de las decisiones personales: habrá fundamentos para quienes eligen la soledad y también para quienes no la soportan y tienen que estar acompañados.
El Día del Soltero se ha apuntado este 13 de febrero aquí, en Argentina. Sin embargo, hay otras latitudes que lo celebran el 11 de noviembre, según se puede confirmar en las redes, lugar de origen de estas paparruchadas.
Los argumentos que esgrimen quienes se ocupan o se han ocupado en la historia de poner celebraciones en determinados días, van desde la presunta profundidad filosófica, a la más liviana interpretación de que podemos usar la fecha para consumir algo que tal vez no consumimos en la generalidad de los días del año.
La segunda explicación se ha acrecentado desde los orígenes del capitalismo, sistema social y económico afirmado en la compra y venta de cosas (y personas).
Dicen que el Día del Soltero nació recientemente, como iniciativa en las redes digitales, con el argumento de que así se podrá poner en valor “la independencia, el amor propio y la posibilidad de disfrutar plenamente de la vida sin necesidad de estar en pareja”.
La cuestión de la celebración de la soltería (o de la soledad, para ir al fondo existencialista del asunto) se propondría, pues, destacar como positivo el hecho de estar solo, divorciado, separado, o virgen, impoluto de toda relación, para, en todo caso, “salir a comer, realizar compras, disfrutar de una película, compartir tiempo con amigos, viajar, practicar deportes o descansar”, sin padecer la culpa de no tener alguien al lado para compartir tan magníficas ideas.
Incluso, se cita a un académico, Ricardo Trujillo Correa, quien pertenecería a alguna Facultad de Psicología, y tras devanarse los sesos, habría afirmado que “La soltería no te hace mejor o peor que estar casado”.
En fin. Se podrá elegir, pues, si celebrar el 13 de febrero, o el 14, que viene con mayor antigüedad, y, además, tiene santo propio.
O, también, no hacer casos a tales clasificaciones, y, simplemente, vivir la vida como mejor uno pueda.