Alison Calfunao, la joven neuquina que sufrió graves complicaciones tras una cirugía de ligadura de trompas, denunció públicamente los obstáculos que el fiscal Andrés Azar pone en su causa. En una entrevista con La Mañana es de la Primera por AM550, expresó su indignación por la falta de avances en la investigación. "No entiendo por qué tantas vueltas, no entiendo la razón por la que el fiscal hace esto", aseguró visiblemente afectada.
La joven acusó al fiscal Azar de rechazar pruebas clave y de minimizar la gravedad de su caso. Según Alison, el fiscal afirmó que no hubo delito, basándose en la teoría de que sufrió un infarto natural. Además, denunció que el fiscal se negó a allanar la clínica donde ocurrió el hecho y rechazó las pericias sobre su corazón.
“Dijo que en mi caso no había delito, ellos tienen como que me dio un infarto natural y listo, ahí quedó. Esa es toda su teoría”, contó Alison; y añadió: “Yo pido que retiren al fiscal, está entorpeciendo todo, cansa ya. No entiendo porque tanta maldad si se ve de lejos que fue una mala praxis, yo terminé amputada y trasplantada”.
“Parece que acá puede más el que tiene plata, es lo que pienso yo. Es desgastante, quiero ver un avance, quiero dormir tranquila. El día que se haga justicia yo voy a vivir tranquila”, sostuvo Alison.
Sin embargo, la joven neuquina aseguró que seguiría insistiendo en su pedido de justicia: “No voy a bajar los brazos. Están jugando con mi salud mental y física, están jugando con todo”.
Problemas con la prepaga: más obstáculos para Alison
Además de la lucha judicial, Alison enfrenta serios problemas con su prepaga. Aseguró que le autorizan y desautorizan tratamientos de forma inconsistente, sin ofrecer respuestas claras. "No contestan los abogados, no me contestan a mí", comentó, mientras enfrenta una situación desesperante.
La joven toma entre 15 y 19 pastillas por día debido a las secuelas de la cirugía y la falta de atención médica adecuada. A pesar de que personas solidarias le donaron medicación, también se le negó el traslado a una clínica de rehabilitación. Por esta razón, Alison se ve obligada a usar transporte público para llegar a sus citas médicas.
La mujer, madre de dos niños pequeños, contó que la obra social no le permite viajar en el vehículo de traslado a la clínica de rehabilitación con sus dos hijos, a quienes no tiene con quien dejar cuando su marido está trabajando. Por lo tanto, a veces debe viajar en colectivo hacía el centro de salud.