"Logramos la misma eficiencia que Permian"

Shell alcanzó la meta 2019 y va por un tercer equipo

Tomó la decisión de invertir en Vaca Muerta hace solo 7 años. Este año, un grupo de inadaptados ingresaron a los tiros en el yacimiento. Más allá de los imponderables y el nivel de conflictividad existente en la provincia, la empresa anglo-holandesa avanzó en forma sostenida durante el 2019. Evalúa incorporar un tercer equipo
lunes, 23 de diciembre de 2019 · 20:07

En la industria del petroleo los negocios se evalúan en décadas. La política en un año gregoriano. Por lo menos así lo piensan los inversores que decidieron invertir en Vaca Muerta.

Shell, una de las mayores multinacionales del mundo con capitales anglo-neerlandesa, decidió a principios del 2012 ingresar nuevamente al negocio de Upstream en Argentina de la mano de los no convencionales en la Provincia del Neuquén.

Luego de esta decisión, la corporación internacional avanzó en forma sostenida en la la cuenca neuquina. En la actualidad opera cuatro bloques en Vaca Muerta: Sierras Blancas, Cruz de Lorena, Coiron Amargo Sur Oeste y Bajada de Añelo; y está asociada a la francesa Total en los yacimientos La Escalonada y Rincón La Ceniza.

A fines de 2016, la Compañía puso en funcionamiento una planta de producción en el área Sierras Blancas con una capacidad de procesamiento de 12.000 barriles por día; y en diciembre de 2018 anunció el pase a desarrollo masivo en los bloques Sierras Blancas, Cruz de Lorena y Coirón Amargo Sur Oeste.

A un año de este anuncio, el balance de Shell -más allá de la conflictividad- es altamente satisfactorio.  A mediados de año sumó un segundo equipo con el objetivo de ganar eficiencia y “perforar en tiempo récord para alcanzar los niveles de Permian”.

Este desafío técnico-operativo permitió lograr una producción promedio de 8.000 b/d y cerrar el año con una producción promedio cercana a los 10.000 b/d. Es decir que en menos de seis meses, Shell alcanzó prácticamente la capacidad de procesamiento de la planta inaugurada en el 2016.

Un récord para Shell

Sí bien los pozos perforados en las áreas de la compañía de capitales anglo-holandesa no marcan un récord para la cuenca neuquina, el equipo técnico consideró que los últimos dos pozos de 2019 “marcaron un récord de eficiencia en perforación y tiempos de fractura, logrando los niveles de eficiencia similares a Permian".

"El pozo CdL-35 B se terminó en 21 horas y media y demandó 11 etapas de fractura, mientras que el pozo CdL-13 se realizó en 19 horas con una rama lateral de 2500 metros" confiaron a este medio.

Con la incorporación del segundo equipo, Shell registró una mayor eficiencia en los tiempos de perforación. El SAI 652, uno de los equipos más modernos que tiene la cuenca, aportó una disminución del 30% en los tiempos de perforación, lo que representa "un trabajo de 20 días cuando antes demandaba 30 días", aseguraron desde la compañía.

Con estos logros en puerta y con apenas transcurridos siete años de la decisión de regresar al negocio del Upstream de la mano de Vaca Muerta, Shell comenzó a evaluar -internamente- la posibilidad de sumar un tercer equipo para el segundo semestre de 2020.

Las condiciones técnicas y operativas están dadas en la mayoría de las áreas de Vaca Muerta, resta tener condiciones de mercado y reglas estables para que la industria petrolera analice la posibilidad de sumar equipos, construir nuevos oleoductos y gasoductos, y/o producir gas licuado para exportar a los vecinos países. El nuevo desafío para el próximo año y las nuevas autoridades.  

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