El cambio es sinónimo de ruptura y cada ruptura conlleva a una crisis.

Sombrío panorama para los servicios petroleros

El mundo se vuelca hacia el GNL y las operadoras argentinas siguen buscando rentabilidad en el petróleo. El gobierno nacional otorga señales a la industria global, el sindicato concede tiempos y los inversores reducen el riesgo
viernes, 27 de diciembre de 2019 · 06:49

Argentina inicia lentamente un cambio en la estrategia del desarrollo petrolero. Para el actual gobierno nacional, Vaca Muerta es un diamante en bruto que deberá generar “riqueza + distribución equitativa”.

Para visualizar históricamente los cambios producidos en los últimos diez años, basta recordar lo que fue la era Galuccio en YPF o la gestión de Aranguren + Lopetegui en Energía. Lo que sí es seguro, que lo que vendrá no será igual.

En la actualidad, existen actores que representan diversos grupos de interés en el desarrollo de Vaca Muerta. Desde el actual Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, pasando por el Secretario General del gremio petrolero, Guillermo Pereyra hasta el Gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez.

Todos ellos, de una forma y otra, simbolizan los intereses políticos, económicos y sociales de diversos sectores. El empresario e inversionista lo sabe, y se encuentra a la espera de las nuevas señales del Gobierno Nacional o del actual presidente de YPF.

Guillermo Nielsen es un político y economista más que un hombre proveniente de la industria o un simple administrador del Excel. Su misión será marcar “un cambio en el desarrollo” que significa no desandar el camino transitado, pero tampoco continuar de la misma manera.

La gran incógnita será si este cambio estará alineado con el mercado global o solo mirará los intereses locales. En esta incógnita radica el futuro de Vaca Muerta. Según la consultora Rystad Energy, durante el 2020 el mercado mundial “continuará con la tendencia a la baja de los servicios petroleros”, algo que preocupa tanto al gremio petrolero como al propio gobierno provincial.

Esta tendencia augura “un nuevo año insatisfactorio” aseguró la consultora. Durante el tercer trimestre de 2019 los indicadores a nivel mundial “registraron una disminución interanual del 3%”, estimándose que “los servicios petroleros se contraigan aún más” de los que se observó en el corriente año.

Para 2020, Rystand pronosticó que la tendencia continuará y describió una caída del orden del 7% en la actividad de esquisto en los Estados Unidos. Como el 40% del mercado mundial de los servicios petroleros está orientado a la producción de esquisto bituminoso, el sector “se desinflará de U$D 225 mil millones que se registraron en 2019 a U$D 213 mil millones en 2020”, aseguró la consultora en su reciente informe.

Por otro lado, se estima que los desarrollos “offshore y onshore” a nivel mundial se beneficiarán. “El valor total crecerá hasta U$D 225 mil millones el próximo año sobre los U$D 200 mil millones ejecutados en 2019… los proyectos de gas impulsarán la mayor parte del crecimiento, con una contribución de U$D 50 mil millones de GNL en tierra” mientras que “el resto de los proyectos recibirán el impulso de los inversionistas una vez que el GNL haya entrado en una fase más intensa”, aseguró la consultora.

El mundo está mirando el GNL a un lustro, mientras Neuquén miran la producción y la cotización del barril de petróleo. Sin lugar a duda, los intereses sectoriales tienen un mayor peso que el propio negocio petrolero de mediano y largo plazo.

Bajo esta perspectiva, Argentina aún continúa en la estéril discusión sobre si es conveniente extraer petróleo o desarrollar infraestructura. Vaca Muerta es de los neuquinos o del resto del país. Las pequeñas y medianas empresas locales tienen prioridad o la eficiencia es la prioridad. YPF es el motor de crecimiento o una jugadora más en el sector petrolero.

En síntesis, la industria petrolera local aún se encuentra en un conflicto de oposición entre dos o más posiciones contrarias. Vaca Muerta, como sujeto activo de la transformación, niega la crisis que la atraviesa y la realidad externa que la condiciona. Mientras los representantes de los diversos sectores continúen en esta “etapa Paranoigénica” será difícil avanzar a la siguiente etapa, con el riesgo que la sociedad y el futuro quede atrapado en este presente.

Fuente: JPT

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