Perspectivas petroleras

Los desafíos de la industria con vientos huracanados en el 2020

Los riesgos macroeconómicos y comerciales, el enigma del GNL, la incertidumbre de los inversores y la transición energética se destacan en un informe de Deloitte. La proyección del precio del barril y la demanda global desaceleran las inversiones. La consigna: "la disciplina de capital"
martes, 03 de diciembre de 2019 · 00:00

A fines de noviembre el JPT -Journal of Petroleum Technology- publicó una nota sobre las “Perspectivas de la industria del Petróleo, Gas y Química 2020” en base a un informe de Deloitte.

El articulo identifica tres factores que afectarían las perspectivas actuales de la industria. El primero corresponde al “debilitamiento del crecimiento económico en los EE.UU, Europa y China”, el segundo establece “las disputas comerciales que se extendieron más allá de Asia” y por último menciona el “riesgo político, incluidas las elecciones en EE.UU, el resultado del Brexit en Europa y las continuas tensiones en Medio Oriente”.

Con la descripción de un panorama internacional complicado, la consultora señala que es de esperar que “el PIB en los EE.UU disminuya” iniciando un ciclo recesivo que podría afectar al resto de las economías. En este sentido, considera que las empresas productoras se centrarán en “la disciplina de capital, la menor producción de esquisto y el delicado equilibrio de la OPEP para amortiguar el debilitamiento de los precios”.

"Si ... asumimos que una perspectiva de crecimiento de menor demanda es bastante posible en 2020, como resultado del debilitamiento de las economías mundiales, entonces podríamos concluir que la seguridad de suministro es razonablemente sólida, incluso frente a los riesgos de seguridad en algunos países productores", expresa el informe.

Otro diagnóstico corresponde a Energy API. Según el jefe de economía de API, Dr. Dean Foreman, la EIA (Energy International Administration) esperaba un mercado petrolero mundial equilibrado y con precios estables para el resto del año. Luego de los últimos acontecimientos en Arabia Saudita la situación cambió y las estimaciones de oferta y demanda se debieron ir modificando.

Esta situación obligó a cambiar las variables, aceptando que el valor de referencia del Brent -para el mercado global- se mantendría por debajo de los U$D 60 el barril, mientras que la demanda -en el próximo año- disminuirá sensiblemente a los niveles del primer semestre del 2017.

 

Los inversores esperan mayores eficiencias

Otro aspecto que tuvo en cuenta el informe de Deloitte para estimar que el 2020 será un año con vientos huracanados para la compañías hidrocarburíferas es “la cuota de capitalización de mercado de la industria del petróleo y el gas” que para las empresas que cotizan en bolsa “cayó a un mínimo histórico de aproximadamente 4.5% en octubre”.

Según Deloitte esta baja responde a “las políticas corporativas de crecimiento a cualquier costo, las relaciones desiguales entre operadores y proveedores, y las cambiantes prioridades en el equilibrio de capital y flujo de efectivo” que terminaron minando la confianza del inversor y el atractivo de la industria.

Para los próximos años sugiere prudencia en las estrategias financieras, concentrar los esfuerzos en el liderazgo operativo y tecnológico, equilibrar los costos de los servicios de los proveedores y ajustar la logística de extracción y comercialización. Según la consultora estos indicadores podrían retener y/o recuperar la confianza perdida de los inversores.

La transición energética plantea un nuevo desafío

Otro tema que parece menor para nuestro país, pero es considerado fundamental en los distintos escritorios de las corporaciones internacionales es la llamada “transición energética”. Deloitte espera que este tema gane impulso durante el 2020, "lo que podría ser perjudicial para las estructuras de mercado de larga data, las cadenas de valor, las preferencias de los clientes y los motores económicos para el negocio del petróleo y el gas” menciona el artículo.

En la actualidad, muchas empresas de petróleo y gas aspiran a ser las compañías de energía, y para ello deben descubrir cómo producir más petróleo y gas (y cada vez más, energía) disminuyendo las emisiones de carbono. Un desafío que los gobiernos e inversionistas vienen observando detenidamente en función de las presiones sociales .

Algo que la industria conoce es que “las decisiones tomadas ahora, para anticipar y abordar el cambio disruptivo, diferenciarán a las empresas que triunfen en las próximas décadas de aquellas que reaccionen al cambio demasiado tarde”. Una frase que representa claramente la visión de la industria.

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