EL GRAN MERCADO DE GNL

Argentina, segundo jugador mundial y con poca infraestructura

Argentina –como de costumbre- está llegando tarde. Sus competidores vienen avanzando a pasos agigantados.
miércoles, 22 de mayo de 2019 · 07:58

China comenzó un cambio importante para disminuir las emisiones de carbono entendiendo que el ambiente no tiene fronteras y todos compartimos la misma atmósfera. Lo ideal es avanzar hacia energías con menos emisiones de carbono y el GNL es la única alternativa para contrarrestar el cambio climático.

El crecimiento global y el cuidado ambiental está llevando a las naciones a pensar cómo afrontar la demanda global energética contrarrestando las emisiones de carbono. En este escenario se visualizan dos alternativas de crecimiento: la matriz gasífera y las energías renovables. Estas últimas, por el momento, no son exportables y su oferta queda restringida a las demandas locales de sus propios países.

En cambio, la carrera por ganar posición en el mercado gasífero generó movimientos estratégicos tanto en Estados Unidos como en el resto de los países con recursos gasíferos. Hace solo un par de años se impulsaron proyectos en EEUU y Australia para competir con Qatar, el principal exportador de GNL en el mundo.

En la actualidad, hay muchos proyectos a nivel mundial que pelean por posicionarse en los mercados asiáticos y europeos. Estados Unidos, Rusia, Australia, Canadá y Qatar son algunos de los países que se subieron al ring global de GNL.

Según los analistas internacionales, los grandes proyectos de GNL requieren que el 70 u 80% de su capacidad de envío esté comprometida en contratos de largo plazo. El país que garantice los recursos y acuerdos comerciales con los posibles compradores serían beneficiados con miles de millones de inversión para la construcción de nuevas instalaciones.

Argentina –como de costumbre- está llegando tarde. Sus competidores vienen avanzando a pasos agigantados. El ejemplo es Canadá que, en los últimos años, desarrolló una importante infraestructura para garantizar el suministro de GNL en el mercado asiático más competitivo y económico que su vecino país, Estados Unidos.

La ventaja competitiva está en la logística de transporte y no en la producción. Salir tarde tiene su costo y “la diferencia debe estar en el precio y el servicio” explica Mark Pinne, gerente de logística de la Asociación Canadiense de Productores de Petróleo.

“Estamos bien posicionados para servir a los mercados globales. Tenemos acceso directo al mar y un tiempo de navegación de siete a once días dependiendo a que país asiático se envía el gas natural licuado”.

Estados Unidos tiene centrado todo su desarrollo sobre la costa Este. La producción de GNL sale a través de los puertos del Golfo de México y debe transitar por el Canal de Panamá. La logística de transporte demanda de 20 a 35 días sobre los 11 de la logística canadiense.

Otro aspecto que han tenido en cuenta es la temperatura ambiente. En el Golfo de México (Estados Unidos) las temperaturas son cálidas mientras que la costa Noroeste de Canadá la temperatura ambiental es muy baja, requiriendo -de esta forma- menor consumo de energía para llegar al umbral crítico de los menos 162º y condesar el gas para transportarlo en barcos.

Para que los proyectos avancen, no solo se debe tener el recurso y generar políticas para extraerlo; también se debe desarrollar nuevos mercados -no solo locales o pequeños- con gran potencial y a gran escala.

La oportunidad para nuestro país es la exportación -a futuro- de GNL. El gas se consolida en los mercados globales como la única alternativa para contrarrestar la emisión de carbono.

Vaca Muerta representa la segunda reserva mundial y cuenta con 802 billones de pies cúbicos de gas no convencional técnicamente recuperables, según los últimos datos emitidos por la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA). Existen

Para que esta oportunidad comience a visualizarse y se convierta en ideas y más tarde en proyectos reales, habrá que resignar posiciones localistas y aceptar que el país deberá asociarse a consorcios nacionales e internacionales.

Claramente se deberá trabajar como Canadá. Implementar procesos regulatorios que brinden seguridad y posibilidad de aprobaciones oportunas (sociales y ambientales) en los proyectos declarados de interés público. Planificar el negocio desde la necesidad del mercado y no solo desde la extracción -sin lugar a dudas- es el reto de las nuevas agendas gubernamentales.

Por Raúl Oscar Vila

 

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