ANALISIS GREMIAL

Eclipse sindical

Las estrategias del Gobierno Nacional eclipsaron la gestión de Guillermo Pereyra. El gremio presentó batalla poniendo en riesgo los acuerdos alcanzados.
jueves, 17 de diciembre de 2020 · 14:53

En esta semana los neuquinos fueron protagonistas de dos eclipses en forma simultánea. El primero, un fenómeno astral llamado eclipse solar que no se volverá visualizar hasta el 2048; y el segundo; bautizado por la industria como el "eclipse sindical" que, lamentablemente, se repetirá todas las veces que la luz de un cuerpo termine bloqueando a otro.

Para entender la metáfora es preciso recorrer imaginariamente la órbita de los protagonistas. Durante este año, el líder sindical Guillermo Pereyra enfrentó uno de los desafíos más importantes de su vida política y sindical: contener la masa de trabajadores en plena crisis petrolera mundial producto de la pandemia.

Para alcanzar este logro debió suspender las paritarias 2020 y acordar con las cámaras y el Gobierno Nacional mecanismos que garanticen la financiación de los puestos de trabajo y la obra social sindical en plena crisis.

Algunos meses más tarde, el logro se vio eclipsado por los acuerdos salariales de otras cuencas y las paritarias 2020 del gremio de Camioneros. La necesidad de mantener la logística de suministros en todo el país fue favorable para Hugo Moyano que supo cosechar el reconocimiento de Alberto Fernández.

Este contexto golpeo al cuerpo de delegados que, bajo presión de la propia masa de afiliados, reclamaban la reactivación de la industria. Por ese entonces, circuló un audio de Pereyra que describía la situación: la soga viene con mierd… y hay que agarrarla con los dientes”.

La frase describió el contexto que enfrentaba la organización sindical: reclamos de su propia base, un acuerdo que garantice la sustentabilidad, la presión de la provincia para instrumentar el Plan Gas.Ar y el debilitamiento financiero de las PyMES regionales.

Con cuatro frentes abiertos, la decisión sindical fue descomprimir la situación. Firmaron un acuerdo con las cámaras posponiendo las paritarias y acordando un bono en dos cuotas. Si bien se flexibilizaron las posiciones y los planetas continuarían con su órbita, nadie percibió la próxima jugada.

Mientras Neuquén y Río Negro se entretenían con el eclipse de sol, Hugo Moyano anunciaba el bono de fin de año para los camioneros que trabajaron durante la pandemia. Más allá de los montos, esta situación dejó nuevamente eclipsado al gremio petrolero que había comenzado días atrás la batalla por el reconocimiento de las PyMES neuquinas y el proyecto de ley del Compre Local.

Según trascendió, Guillermo Pereyra había solicitado al presidente de la Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos, Carlos Seijo, una reunión virtual para trabajar aspectos del proyecto de ley del Compre Neuquino, cuando llegó la nota firmada por el propio líder sindical y Marcelo Rucci solicitando un bono extraordinario de $ 50.000 para cada trabajador petrolero.

Al analizar el impacto económico se observa que el monto global ascendería a los $ 1.000 millones en un solo mes, cuando los propios estados provinciales reciben en concepto de regalías por algunos campos petroleros $ 20 millones por su producción.

Por otro lado, la comparación de Camioneros con Petroleros reviste en que Moyano solicitó el bono para quienes trabajaron, mientras que Pereyra y Rucci lo solicitaron para quienes aún están en sus casas.

Como todo mito que se genera a través de los eclipses, algunos industriales consideran que estas situaciones ponen en vilo nuevamente a las pocas inversiones que se concretarían en el transcurso del 2021.

El eclipse sindical puso en evidencia la lucha de influencia, poder y acceso a los contratos petroleros de la cuenca neuquina. La estrategia fue que mientras el Gobierno Nacional hizo brillar a Hugo Moyano en un año cruzado por la inactividad industrial; en forma paralela, opacó la gestión del gremio petrolero.

Lo cierto, es que el viejo líder neuquino recibió el mensaje y prefirió golpear más fuerte. La nueva demanda pone en riesgo los acuerdos alcanzados por la gestión de Darío Martínez y de Sergio Affronti; dos satélites con tenue luz en el actual sistema de gobierno.

Pereyra sabe que para ganar las batallas no solo es necesario tener estrategia sino también un adversario político. Por ese motivo, entiende que no es el momento de enfrentarse al poder central prefiriendo interferir en la órbita de YPF y poner en riesgo el desarrollo del Plan Gas.AR, antes de ceder al embate del Gobierno Nacional.

Una danza de satélites, planetas y astros que luchan por el protagonismo dentro del sistema neuquino, eclipsando con la trayectoria de su órbita la tenue luz de las PyMES, los trabajadores y/o el reclamo de un bono de fin de año.

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