Analisis de variables

Aumento de los combustibles, una mala señal para el mercado

Para justificar el déficit estructural de YPF el Gobierno Nacional aumentará los combustibles en el surtidor. El precio internacional del barril tiene una tendencia estable luego de su repentina recuperación, mientras que el precio del dólar oficial continúa una sostenible tendencia alcista.
lunes, 10 de agosto de 2020 · 00:00

El presidente de la Nación la semana pasada confirmó a un medio nacional que se encontraba en estudio un aumento de los combustibles. Guillermo Nielsen, presidente de YPF, dejó en claro la necesidad del ajuste; y el flamante CEO de la empresa de bandera, Sergio Affronti se reunió el viernes pasado con el ministro de Economía, Martín Guzmán.

La realidad es que los combustibles no se actualizan desde diciembre del año pasado. La pandemia y la prolongada cuarentena generó una brutal desaceleración de la economía y un impresionante incremento del gasto público.

Ahora con la perspectiva de un acuerdo con los bonistas, el gobierno nacional comenzó progresivamente a atender los problemas de la economía local.

Plus Energético estudió la tendencia de los combustibles líquidos, desde enero 2019 hasta agosto de 2020, en función de las dos variables: el precio del dólar Banco Nación Argentina tipo vendedor y el precio internacional del barril de petróleo tipo Brent.

En el primer cuadro se observa una pequeña tendencia declinante de los combustibles a valor dólar. Para comprender el gráfico, en enero de 2019 un litro de nafta Premium costaba $ 43,4 y el dólar tipo vendedor cotizaba $ 38,2. El valor de la nafta Premium a valor dólar para enero de 2019 era de U$D 1,1361.

En la actualidad, el valor de la nafta premium se encuentra en $ 61,69 y el valor del dólar tipo vendedor está $ 76,75. El Valor de la nafta Premium a valor dólar para agosto de este año está U$D 0,80 cuando el valor promedio en el mundo es U$D 1,00, en USA U$D 0,67, en Brasil U$D 0,79 y en España U$D 1,36.

Ahora bien, en este análisis también se debe tener en cuenta el valor del barril de petróleo. La falta de demanda global, producto de las políticas sanitarias instrumentadas por los gobiernos de todo el mundo para intentar contener la transmisión comunitaria del Covid-19, generó una inusual y estrepitosa caída del valor del petróleo en los mercados.

Para sostener las economías de las provincias productoras, el Gobierno Nacional implementó el “precio sostén” obligando a las productoras a “vender” su producción a U$D 45 el barril.

En el siguiente gráfico se observa que mientras el precio internacional del barril cae estrepitosamente desde enero hasta abril, el valor de los combustibles en Argentina se mantiene en forma lineal.

Otro análisis para tener en cuenta es la comparación de la tendencia del precio del barril de petróleo con la tendencia del precio del dólar oficial del Banco Nación Argentina. Ambas variables tienen una marcada incidencia en el valor de los combustibles líquidos.

Mientras se observa que el valor de la moneda se deprecia -producto del incremento del gasto público y la retenida inflación- el valor internacional del barril de petróleo mantiene una tendencia estable luego de la importante caída del mes de abril y la sorprendente recuperación en los siguientes dos meses.

Lo interesante en todo este análisis fue la comparación del valor de los combustibles líquidos con las dos variables. En los últimos tres meses, el barril de petróleo fluctuó entre los U$D 39 y U$D 45, mientras el dólar mostró un sostenido y paulatino incremento desde comienzo de año. 

Si bien YPF necesita ajustar el valor de los combustibles para generar un flujo de caja que le permita administrar esta crisis, lo cierto es que, el próximo aumento estará influenciado por la depreciación de la moneda y la inflación, más que por el verdadero valor del mercado internacional.

Es evidente que la administración de Alberto Fernández intentará que YPF sea viable dentro de este contexto; y para ello definió alejarse de la variable del mercado global e instrumentar un sendero de precios que se maneje por la evolución del dólar y la inflación. Una decisión política que será analizada por los grandes jugadores de la industria como un retroceso en la política hidrocarburífera.

 

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