QUEDÓ ESCRACHADO POR LA CÁMARA

Saltó paredón y asaltó el freezer del vecino

La víctima decidió hacer pública la grabación porque es la tercera vez que ingresa a robarle comida.
viernes, 30 de octubre de 2020 · 19:42

Ni las cámaras de seguridad, ni el ladrido del perro hizo dudar al ladrón,. Es que tenía en claro que su botín estaba en el freezer. Tampoco tuvo ningún reparo en prender la luz, ya que había que hacer una correcta selección del menú del fin de semana. Levantó la tapa, sacó un costillar y un chivo, y se fue por el mismo lugar que llegó.

Toda esta acción quedó grabada en el sistema de monitoreo de una casa  de Teniente Ibáñez y Belgrano del barrio Rossauer de Cipolletti. Cámaras que debió colocar el dueño de la vivienda tras reiterados robos de comida que sufrió en los últimos meses. Sin dudas que el ladrón conoce los movimientos de la familia, ya que siempre se llevó bultos grandes de carne o algún animal faenado que esperaba por ser colgado en un asador.

El hecho sucedió esta madrugada, a las 6 menos cuarto, y en apenas 1 minuto, el delincuente revisó el freezer y sacó un chivo y un costillar que el dueño de casa guardaba para un momento especial. La impunidad del joven ladrón de asados asombra, ya que en un momento miró la cámara de seguridad, pero no se distrajo de su objetivo.

La víctima, entre bronca y resignación, porque "solo me robaron comida", relató que es la tercera vez que ingresan al garage tras saltar el paredón y le vacían el freezer: "Primero nos robaron medio lechón, luego un costillar y dos lomos; y esta madrugada un chivo y un costillar".

"Evidentemente, sabe que en el freezer del garage guardamos comida y viene cada tanto a buscarla", explicó en un breve relato. Tal es así del conocimiento del lugar, que fue hasta la llave de la luz y la encendió, para no confundirse de botín y llevarse algo que no pueda asar.

La huida fue por el mismo lugar por donde llegó, sin robar ningún otro artículo de valor que había en el garage, como una cortadora de césped que tuvo que esquivar en su camino hacia el blanco. Nuevamente subió al paredón, esquivó el alambre concertina y escapó hacia el patio del vecino. Tampoco le importó los ladridos del perro, que intentó alertar a su dueño, sin embargo este solo se limitó a mirar por la ventana a ver que sucedía con su vehículo, sin prestar atención lo que sucedía a sólo unos metros.

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