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Indemnización millonaria: le diagnosticaron estrés laboral y la empresa dejó de pagarle

Un empleado de una firma financiera atravesó una crisis de ansiedad, presentó certificado médico y la empresa no sólo rechazó la licencia: también le cortó el sueldo. La Justicia consideró que sufrió una “injuria laboral” y ordenó una fuerte indemnización.

Viernes, 28 de noviembre de 2025 a las 19:27
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Le diagnosticaron estrés laboral, pidió licencia y la empresa le dejó de pagar

En Bariloche, un empleado que llevaba siete años trabajando para una empresa de servicios financieros terminó enfrentado con sus jefes por un motivo que cualquiera puede entender: su salud mental se desplomó y la empresa, en vez de acompañarlo, le soltó la mano.

Todo empezó cuando un psiquiatra le diagnosticó ansiedad y estrés laboral, un cuadro que, según las pericias posteriores, venía de arrastre. El médico fue claro: necesitaba reposo y tratamiento. Lo que siguió parece sacado de un guion absurdo: la empresa no reconoció el certificado y lo mandó a una consulta con una médica contratada por ellos mismos. Fue una entrevista corta, sin estudios, sin junta médica, sin nada. Y la doctora, casi sin mirarlo, firmó que el trabajador estaba “en condiciones de volver”.

Pero cuando el empleado no regresó de inmediato a su puesto, convencido de que debía seguir el reposo indicado, arrancó la pesadilla: descuentos, más descuentos y finalmente cero sueldo. Cuatro meses así. Sin ingresos y sin respuestas, no le quedó otra que considerarse despedido.

La empresa, Tarjeta Naranja, se hizo la ofendida: negó todo, dijo que el hombre actuó “con mala fe” y que no había faltado a ninguna obligación. El caso terminó en la Justicia Laboral, donde el relato empresarial duró menos que un recibo de sueldo en inflación.

Lo que vio la Justicia

  • Los jueces fueron tajantes. El tribunal dio por probado que:
  • La licencia médica existió.
  • El trabajador continuó el tratamiento psiquiátrico.
  • La empresa no hizo ningún estudio serio para rechazar el diagnóstico.
  • Jamás convocó a una junta médica imparcial, como corresponde en estos casos.
  • Y no pudo justificar por qué dejaron de pagarle el sueldo.

Incluso la médica laboral de la empresa —clave para sostener su versión— ni apareció a declarar, lo que dejó su informe sin sustento. En cambio, el empleado presentó de todo: certificados médicos, recibos con los descuentos, una pericia oficial que reafirmó su cuadro y el testimonio de una compañera que ya había notado su agotamiento emocional.

Para la Cámara, el corte del salario y la falta de medidas mínimas para resolver la situación constituyeron una injuria grave. Por eso avalaron el despido indirecto y deberá pagar la empresa, salarios adeudados, indemnización por despido, SAC, vacaciones proporcionales, sueldos de julio, agosto y septiembre, intereses. El fallo todavía puede ser apelado, pero por ahora la empresa deberá hacerse cargo del daño que provocó.

 

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