Una escena de vergüenza y crueldad
Lo que debía ser un simple trámite para viajar terminó en una humillación pública. En San Martín de los Andes, una mujer con discapacidad se acercó a la terminal para pedir un pasaje en el piso de abajo de un colectivo de larga distancia, ya que por su condición no podía subir la escalera. La respuesta que recibió fue tan brutal como inesperada: “Todavía que viajás gratis, querés viajar abajo”.
La negativa que lo dijo todo
Lejos de resolver su necesidad, el hombre que atendía la ventanilla le gritó y le cerró cualquier posibilidad de viajar. La crueldad fue tal que incluso llegó a decirle: “Olvidate que vas a viajar”. Ese maltrato dejó al descubierto no solo un acto de discriminación, sino la falta total de empatía hacia alguien que solo pedía un derecho básico: poder trasladarse para atender su salud.
El reclamo que llegó a la justicia
La mujer no se quedó callada. Llevó el caso a la justicia y demandó al empresario del transporte. El proceso reveló que la empresa intentó desligarse, diciendo que el agresor no era un empleado directo, pero el juez entendió que la responsabilidad era innegable. La sentencia fue clara: hubo discriminación, se vulneró la igualdad y se atropelló la dignidad humana.
Un fallo ejemplar
El empresario deberá pagar una millonaria indemnización. El juez dejó en claro que la sanción no es solo económica, sino también ejemplificadora. Es un mensaje contra quienes creen que la discriminación puede pasar inadvertida o quedar impune.