En Córdoba, tras un año del violento ataque que casi le cuesta la vida a Martín Cáceres, la causa fue elevada a juicio oral. Dos jóvenes rugbiers están acusados por golpearlo a la salida de un boliche, dejando al joven de 25 años con secuelas neurológicas graves y una recuperación lenta. Uno de los imputados cumple prisión preventiva, mientras que el otro permanece en libertad.
El principal acusado es Agustín Fasulo Martínez, quien tenía 22 años al momento del hecho y enfrenta cargos por lesiones gravísimas. Actualmente se encuentra detenido en la cárcel de Bouwer, con la preventiva firme y su pedido de prisión domiciliaria rechazado recientemente. La ley establece para este delito una pena de hasta 10 años de prisión. El segundo imputado, Mateo Verdú, contaba con 21 años cuando ocurrió el ataque, está imputado por lesiones leves y continúa el proceso en libertad.
La defensa buscará plantear la tentativa de homicidio
La familia de Martín y su representante legal, el abogado Leandro Ortíz, consideran que la calificación legal debe agravarse. "En ambos casos planteamos que se agrave a tentativa de homicidio, al menos en el caso de Agustín. Y respecto de Mateo, como partícipe necesario", afirmó Ortíz. Además, destacó que el fiscal sostuvo que "sin el aporte de Mateo no se podría haber llegado" al resultado casi letal.
El juicio oral aún no tiene fecha fijada. Las defensas disponen de un plazo para apelar o presentar oposición, aunque la defensa del acusado detenido ya adelantó que no se resistirá al debate.
El ataque ocurrió el 16 de marzo de 2025. Martín había regresado hacía poco de Chapadmalal y no planeaba salir esa noche. Sin embargo, su amigo Alejo le ofreció una entrada para una fiesta organizada por jugadores del club Rugby Athletic. En la puerta, según relató la madre de Martín, Lidia Franco, Mateo comenzó a molestar a Alejo por llevar una gorra con visera. Martín intentó calmar la situación y alejar a su amigo para evitar problemas, diciendo "mi amigo no quiere pelear". Sin embargo, fue atacado por la espalda.
Testigos indicaron que Martínez le propinó entre seis y siete golpes en la cabeza mientras otros lo sujetaban. El impacto más grave fue en la sien derecha, causando lesiones casi mortales. Aunque no hay cámaras de seguridad en el lugar, varios testigos presenciales declararon en la causa, y la querella sostuvo que se trató de una agresión unilateral y sin motivo. "El que inicia la pelea está libre", señaló el abogado Ortíz en referencia a Verdú.
Martín permaneció casi tres meses en coma tras la agresión. Su madre describió el doloroso proceso: "Martín sigue siendo un paciente complejo, como nos dicen los médicos que lo acompañan. Sigue con traqueotomía y botón gástrico. Hay logros, viene recuperándose, pero todavía falta un largo camino". Inicialmente, los médicos le daban apenas un 2% de posibilidades de vida y temían que quedara en estado vegetativo.
Actualmente, Martín está postrado en una cama sin autonomía para levantarse. Ha sufrido siete operaciones y en una ocasión una desnutrición grave le hizo perder 20 kilos, lo que ralentiza su recuperación. La comunicación fue uno de los grandes desafíos: comenzó respondiendo con parpadeos, luego pudo mover la cabeza y parte del cuerpo. Su lado derecho quedó comprometido por los golpes, y durante mucho tiempo mantuvo cerrado el ojo derecho, que hoy puede abrir. "No tiene un diálogo fluido, pero se comunica", explicó su madre, quien destacó la sorpresa de los médicos por su evolución.
Martín no recuerda nada de esa noche: ni el nombre del boliche ni la pelea. Lo que sabe lo reconstruyó por relatos externos y se enteró de los detalles diez meses después del ataque. "Se angustió mucho por lo que le dijeron del tiempo que pasó", relató Lidia.
La familia aguarda que el juicio no solo establezca responsabilidades penales, sino que también defina si aquella madrugada fue una simple pelea o un intento de homicidio.