La separación todavía no encontró su punto final en la Justicia, por lo que Wanda Nara y Mauro Icardi siguen legalmente casados a la espera de una resolución definitiva para el divorcio que se tramita en Italia. En ese contexto, una audiencia clave prevista en Milán podría definir no solo el futuro del matrimonio, sino también eventuales reclamos económicos.
Mientras se prepara para ese proceso judicial, Wanda Nara viajó a Europa y volvió a poner el conflicto bajo la lupa. Desde su casa italiana, decidió mostrar en redes sociales un movimiento que muchos interpretaron como un mensaje directo hacia el delantero del Galatasaray.
La escena que generó polémica fue una fotografía publicada en sus historias. En la imagen se observan distintos objetos personales vinculados a Mauro Icardi, entre ellos muebles y videojuegos que habrían quedado en la propiedad. La publicación estuvo acompañada por una frase ambigua: dijo que estaba “acomodando” la casa, además de regalar, donar y restaurar distintos elementos.
Sin embargo, la interpretación pública fue muy distinta. En televisión analizaron la imagen y sostuvieron que la decisión implicaba desprenderse de pertenencias que eran de Mauro Icardi. “Se quiere deshacer de todas las pertenencias de Mauro en esos departamentos. Le tiró los videojuegos de los que él era fanático, están en primer plano".
El gesto no pasó inadvertido porque llega en un momento delicado del conflicto judicial. El proceso de divorcio que se desarrolla en tribunales italianos podría incluir reclamos económicos y definiciones patrimoniales, lo que mantiene el enfrentamiento en estado de máxima tensión.
En paralelo, Wanda Nara habría aprovechado el viaje para mostrar la propiedad ubicada en el Lago di Como a su actual pareja, Martín Migueles. Esa casa tiene además una historia propia dentro del vínculo con el delantero, ya que habría quedado bajo su control tras un acuerdo firmado tiempo atrás.
La publicación terminó funcionando como algo más que una simple postal en su casa, ya que encendió la polémica para quienes lo consideraron desubicado de su parte. Entre muebles, recuerdos y videojuegos fuera de lugar, la imagen reavivó un enfrentamiento que lleva meses sin tregua y que ahora se encamina hacia una definición judicial en Italia.