Casi un año después, la Justicia formuló cargos contra dos hombres y una mujer acusados de haber golpeado brutalmente a Víctor Oscar Villalobos hasta provocarle la muerte. La Fiscalía les imputó el delito de homicidio preterintencional tras concluir que la golpiza que recibió en la vía pública fue determinante en el desenlace fatal, pese a que no existió una intención directa de matar. El linchamiento quedó grabado y rápidamente se vializó.
El hecho ocurrió el 12 de marzo de 2025 en el barrio El Progreso de Allen. Tras una extensa investigación, esta mañana se comenzaron a despejar las dudas que rodearon el violento episodio ocurrido en la esquina de Nocalás Tapia y Paraguay. Según reconstruyó el Ministerio Público Fiscal, todo comenzó cerca de las 14, cuando un llamado al 911 RN Emergencias alertó que Villalobos estaba fuera de control, armado con un cuchillo, y que intentaba ingresar por la fuerza a una vivienda del barrio.
Al llegar efectivos de la Comisaría 33°, la tensión ya era máxima. Testigos relataron que el hombre se encontraba alterado y que había intentado atacar tanto a vecinos como al personal policial. Sin embargo, la situación dio un giro clave cuando Villalobos fue rodeado y recibió un golpe en uno de sus brazos, lo que hizo que soltara el arma blanca.
A partir de ese momento, según expuso la Fiscalía en audiencia, el escenario cambió por completo. Ya desarmado y reducido, Villalobos fue atacado por un grupo de personas que intentaron hacer Justicia por mano propia y lo lincharon. Entre quienes lo golpearon, la investigación logró identificar a dos hombres y una mujer, ahora formalmente imputados por la Justicia.
La agresión fue feroz. Minutos después, Villalobos se descompensó en plena calle. Una ambulancia llegó al lugar, pero los médicos solo pudieron constatar su fallecimiento. La escena, caótica y cargada de tensión, quedó marcada por el impacto social del hecho y por un video que luego se viralizó, alimentando dudas y sospechas en los primeros días.
En un primer momento, la causa estuvo rodeada de incertidumbre. La autopsia preliminar no había logrado determinar con claridad la causa de la muerte y se aguardaban estudios complementarios. Sin embargo, con el avance de las pericias del Cuerpo de Investigación del Poder Judicial, el panorama cambió: los forenses concluyeron que Villalobos murió a causa de las heridas sufridas durante la golpiza, compatibles con un politraumatismo grave.
Con ese respaldo científico, la Fiscalía avanzó y formuló cargos por homicidio preterintencional, una figura penal que reconoce que no hubo intención de matar, pero sí una violencia tal que terminó causando la muerte. La calificación fue acompañada tanto por la querella como por la Defensa Pública.
Durante la audiencia, el Ministerio Público detalló las pruebas reunidas hasta el momento: el procedimiento policial, entrevistas a testigos presenciales, el certificado médico, el informe de autopsia y los peritajes realizados por el Gabinete de Criminalística. Todo ese material fue clave para sostener la acusación contra los tres imputados.
Finalmente, la jueza de Garantías dispuso medidas cautelares para los acusados, entre ellas la fijación de domicilio y la obligación de informar cualquier cambio de residencia, con el objetivo de evitar riesgos procesales. Con esta decisión, la causa entró de lleno en su etapa preliminar y la muerte de Víctor Villalobos dejó de ser una “muerte dudosa” para convertirse en un caso de homicidio que ahora deberá resolverse en los tribunales.