La Justicia le formuló cargos a un joven detenido por el robo de 1,2 millones de pesos de un auto estacionado. Tras la acusación, quedó tras las rejas con prisión preventiva por el riesgo de fuga. El dinero robado era la recaudación de un conocido boliche nocturno de Cipolletti, que el dueño guardó en la guantera del auto antes de irse a dormir, pese a que la Policía apresó a quien sería el autor, la plata aún no aparece. La fiscalía cree que estaría en manos de un cómplice que aún permanece prófugo.
La historia, que parece salida de una película de suspenso, comenzó en la madrugada del 4 de febrero cuando el propietario del pub guardó la recaudación en la gaveta de su Fiat Cronos blanco que quedó estacionado en Tres Arroyos y Estado de Israel. Según la hipótesis oficial, los delincuentes sabían exactamente dónde estaba el dinero. No fue un golpe al azar: tenían datos certeros de que la plata estaba en el auto, lista para ser levantada.
En ese contexto, el detenido forzó la puerta trasera y rompió un vidrio para apoderarse de un fajo de billetes. Se trataba de 1,2 millones de pesos discriminados en billetes de 1000, 10.000 y 20.000. Sin embargo, lo más llamativo es que el botín nunca apareció. El hombre atrapado por efectivos del COER, con sangre en una de sus manos, reconoció el hecho pero aseguró que había tirado el dinero en un descampado. La versión, por supuesto, no convenció a nadie.
Más aún, las cámaras de seguridad de la zona revelaron la presencia de un segundo vehículo y de otra persona que habría participado en el robo. Para la Fiscalía, el cómplice fue quien se llevó el dinero y desapareció con la recaudación completa. Después de escuchar la teoría fiscal, se tuvieron por formalizados los cargos y por el riesgo de fuga, se ordenó la prisión preventiva. La defensora oficial no objetó la calificación legal ni las medidas cautelares, lo que allanó el camino para que la jueza de Garantías habilitara la etapa penal preparatoria.