Un grupo de delincuentes altamente entrenados y con información privilegiada ingresó a la empresa metalúrgica Pazima, ubicada en el Parque Industrial de Regina, y se llevó varios millones de pesos en efectivo. Los boqueteros desconectaron el sistema de cámaras de seguridad y tampoco sonó la alarma. Los investigadores intentan determinar si tuvieron colaboración de alguien de la empresa o en la banda cuentan con especialistas para desactivar los dispositivos de seguridad instalados.
Todo comenzó el domingo por la tarde, cuando Gustavo Pasin, uno de los propietarios, notó que había perdido la conexión remota con el sistema de vigilancia. Al llegar al predio ubicado en el Parque Industrial, al pie de la barda, una luz encendida en el interior lo puso en alerta. Tras confirmar que ningún familiar había estado allí, acudió a la Comisaría 5° para pedir acompañamiento policial. Lo que encontraron los efectivos fue un escenario de desorden y sospecha.
Los boqueteros cortaron el techo en un punto exacto, evitando activar los sensores de movimiento. Una vez dentro, demostraron un profesionalismo que sorprendió incluso a los peritos: anularon la alarma sin que emitiera reporte, cortaron cables de internet y telefonía, y se movieron con precisión quirúrgica. Nada fue improvisado: cada paso parecía ensayado.
La caja fuerte, el corazón del golpe
El detalle más inquietante fue el uso de una llave original para abrir uno de los cierres de la caja fuerte. El lugar de guardado de esa llave estaba en conocimiento de un círculo extremadamente reducido de personas. Luego, con amoladoras de gran porte, terminaron de violentar el resto de los mecanismos. El objetivo era claro: el dinero en efectivo. Ni computadoras ni teléfonos fueron tocados.
Este robo no fue un hecho aislado. La empresa ya había sufrido ataques previos: mataron a tiros a un perro guardían, el corte de cables de internet como ensayo fallido, y el robo de cables de alta tensión. Todo parece parte de una escalada que culminó con este golpe maestro. La hipótesis más fuerte apunta a una logística avanzada con apoyo interno.
Aunque no se confirmó oficialmente, trascendió que en la caja fuerte había tres o cuatro millones de pesos en efectivo, aunque por el tipo de trabajos que se realizan en la empresa y la venta de maquinarias para la industria frutícola, el monto puede ser mucho más elevado.