Dos viviendas de Cipolletti que funcionaban como puntos de venta de droga fueron allanadas por la Policía Federal tras una investigación que se extendió durante meses y que dejó al descubierto un circuito activo de comercialización de marihuana en barrios populares.
.Todo comenzó en diciembre del año pasado, cuando desde la Unidad Fiscal de Roca se puso la lupa sobre una casa del barrio Anai Mapu. Allí, según los primeros datos, el movimiento no era casual: entraban y salían personas a toda hora, en un patrón típico del narcomenudeo.
A partir de ese dato, los investigadores de la División Antidrogas Cipolletti empezaron a seguir cada paso. Con tareas de vigilancia, recorridas y recolección de información, lograron confirmar lo que ya se sospechaba: en esa vivienda se vendía marihuana de manera sistemática, como si fuera una despensa más del barrio.
Pero el dato más inquietante apareció con el correr de los días. Porque la actividad no terminaba en ese kiosco. Los federales detectaron una segunda casa, ubicada en el barrio 4 de Agosto, que estaba directamente vinculada con la primera. No era un lugar cualquiera: funcionaba como espacio de acopio y también como otro punto de venta, ampliando el alcance del circuito ilegal.
Con ese panorama, la causa avanzó y se ordenaron los allanamientos. Cuando los efectivos irrumpieron en las viviendas, se encontraron con el escenario esperado: 188 dosis de marihuana ya fraccionadas y listas para ser vendidas, siete plantas de cannabis en pleno crecimiento, dinero en efectivo, una balanza digital y teléfonos celulares que ahora serán clave para reconstruir cómo operaba la red.
Finalmente, todo lo secuestrado quedó a disposición de la Justicia por infracción a la ley de drogas.