El episodio ocurrió durante la noche del domingo en el Aeropuerto Internacional Presidente Perón de Neuquén. Dos niños, ambos de hasta 6 años, permanecían encerrados dentro de un auto Ford Fiesta blanco, sin la presencia de ningún adulto responsable.
El vehículo estaba estacionado en el área de acceso a la terminal, un sector con tránsito constante de personas, taxis y personal aeroportuario. La situación se volvió visible cuando comenzó a sonar la alarma del auto, activada por los movimientos de los chicos en su interior.
Búsqueda urgente del responsable
Al advertir que no había ningún adulto cerca, taxistas y personal del aeropuerto dieron aviso a la Policía. De inmediato se inició un operativo interno para ubicar al conductor del vehículo, incluyendo llamados por altoparlantes dentro de la terminal aérea.
Los menores permanecieron varios minutos dentro del auto cerrado, sin asistencia y expuestos a un riesgo evidente, lo que generó preocupación y malestar entre quienes presenciaban la escena.
Una reacción que elevó la tensión
Cuando el padre fue finalmente localizado, la situación lejos estuvo de calmarse. Su actitud frente al personal policial y a los trabajadores del aeropuerto generó un clima de fuerte tensión.
La conducta del hombre obligó a una intervención más firme de la Policía, ya que el intercambio verbal amenazaba con escalar en un contexto ya cargado de enojo e indignación.
Intervención policial para contener la situación
Los efectivos lograron que el hombre se calme y evitaron que el episodio derivara en un hecho de violencia mayor. La prioridad fue proteger a los niños y restablecer el orden en el lugar.
Hasta el momento no trascendió información oficial sobre la eventual realización de actuaciones administrativas o judiciales.
Un riesgo evitable que genera repudio
El hecho volvió a poner en evidencia los graves riesgos de dejar a niños solos dentro de vehículos, incluso por lapsos breves. La falta de ventilación, el calor y la imposibilidad de salir por sus propios medios convierten estas situaciones en un peligro real.
La rápida reacción del personal del aeropuerto, taxistas y la Policía permitió evitar consecuencias más graves, aunque el episodio dejó una fuerte sensación de indignación entre quienes fueron testigos.