Un crimen brutal, un disparo a corta distancia y una muerte inmediata. La Justicia resolvió avanzar a juicio oral y público contra el hombre acusado de asesinar a Diego Manuel Sixto en un campo ubicado a unos 13 kilómetros de Villa Llanquín, en un hecho que conmocionó a la zona rural.
Según la acusación fiscal, todo ocurrió entre la tarde del 4 y la madrugada del 5 de mayo de 2025. La secuencia es tan simple como violenta: una discusión, tensión creciente y una decisión letal. La víctima se encontraba a caballo cuando comenzó el conflicto con el imputado, en medio de un intercambio que incluyó una agresión previa.
Pero lejos de desactivarse, la situación escaló. El acusado se retiró del lugar, fue hasta su vivienda, tomó una escopeta y regresó decidido. Allí, sin margen para la reacción, efectuó un disparo a corta distancia que impactó directamente en la cabeza de Sixto, provocándole la muerte en el acto.
Además, la investigación sumó otro elemento que agrava el cuadro. Durante un allanamiento posterior, se encontraron en poder del imputado dos armas de fuego sin autorización: la escopeta utilizada en el crimen y un pistolón modificado con el cañón recortado, una alteración prohibida por la ley que endurece su situación judicial.
En consecuencia, la fiscalía calificó los hechos como homicidio agravado por el uso de arma de fuego, en concurso real con la tenencia ilegal de armas. La acusación se sostiene en pruebas clave como pericias, actuaciones policiales y el secuestro de las armas, mientras que la querella acompañó la postura y sumó testigos del entorno de la víctima.
Finalmente, el juez dispuso la apertura del juicio oral ante un tribunal colegiado, donde se espera que declaren alrededor de veinte testigos en un debate que se extenderá por varias jornadas. El imputado continuará con prisión preventiva y enfrenta un pedido de 12 años de cárcel, en una causa que ahora entra en su etapa decisiva.