En un juicio abreviado condenaron a un hombre golpeador neuquino a 6 años de prisión efectiva. El agresor le propinó piñas a la víctima, la tomó del cuello, la cortó con una navaja y la amenazó de muerte.
Los episodios de violencia ocurrieron entre el 10 y el 14 de enero, en una vivienda de Neuquén en la que el imputado convivía con la víctima. El juicio abreviado fue impulsado por el asistente letrado Faustino Zabala.
Los hechos fueron calificados como lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género (en tres hechos) en concurso real con amenazas y desobediencia a una orden judicial, en carácter de autor.
En distintas ocasiones, el acusado la agredió físicamente con golpes de puño, la tomó del cuello y la arrastró por la casa. En uno de los episodios utilizó una navaja para provocarle una herida cortante en el antebrazo cuando intentaba defenderse.
Además, la amenazó de muerte y continuó hostigando a la víctima mediante llamados y mensajes, incluso después de que se le impusiera una prohibición de acercamiento y contacto.
Las pruebas que presentó la víctima
Para acreditar la acusación, la fiscalía presentó el testimonio de la víctima y de un familiar que intervino en uno de los episodios, junto con informes médicos que constataron múltiples lesiones, pericias forenses, documentación judicial y un informe victimológico que dio cuenta de la situación de vulnerabilidad de la mujer y del riesgo de reiteración de la violencia.
Durante la audiencia, el imputado - de quien se preserva el nombre para evitar que, por el vínculo, se vulnere la identidad de la mujer que sufrió los hechos- reconoció su responsabilidad y renunció a su derecho a un juicio tradicional. El fiscal subrayó que la solución “evita la revictimización y garantiza una respuesta penal en un contexto de violencia de género”.
El ciclo de violencia
El representante del MPF informó en la audiencia que en marzo pasado, la víctima manifestó a la fiscalía que su intención era no seguir con el proceso judicial, a pesar de que se le explicaron las instancias del mismo.
Sin embargo, Zabala argumentó que la víctima no se encontraba en condiciones de tomar una decisión libre de condicionamientos: señaló que estaba inmersa en un "ciclo de violencia de género" caracterizado por la dependencia emocional, el sometimiento y el miedo.