“Han tomado la parte del fondo”, escribió alguna vez Julio Cortázar en su cuento "Casa tomada". En la vida de Analía Peluso no fue literatura. Fue una puerta que dejó de abrirse.
La casa de Palermo había sido de sus abuelos y de su padre. Allí nació y vivió hasta los 20 años. Un fin de semana salió con su madre. Cuando regresaron, el ingreso ya no era posible.
“Salimos con mi mamá un fin de semana, se metieron y no nos dejaron entrar nunca más”, recordó. Del otro lado quedaron muebles, recuerdos y pertenencias familiares. “Nos quedamos en la calle, con todas nuestras cosas adentro. Solo me pude quedar con una foto de mi papá”.
Tres décadas de espera
Durante 33 años, la vivienda permaneció ocupada. El expediente judicial avanzó con el tiempo y la casa pasó a integrar el listado de inmuebles tomados en la Ciudad de Buenos Aires.
La recuperación finalmente se concretó a través de un operativo conjunto de la Policía y Bomberos de la Ciudad, con apoyo de la Red de Atención y del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana.
Cuando se confirmó el desalojo, la dirección volvió a tener un significado distinto: ya no era el lugar perdido, sino el hogar recuperado.
Una restitución más en la Ciudad
La casa de Analía fue la número 593 restituida a sus legítimos propietarios en la Ciudad de Buenos Aires, según datos oficiales. El valor total estimado de las propiedades recuperadas alcanza los 300 millones de dólares.
Entre los inmuebles recuperados en los últimos años figuran edificios emblemáticos como la Casa Blaquier, el Elefante Blanco, la Galería del Terror, la Casona de Costanera Sur y parte del Mercado de Bonpland.