Un joven fue detenido en Viedma luego de ingresar sin autorización a una iglesia evangélica del barrio Guido, frente a la plaza, y quedar expuesto en tiempo real por el sistema de videovigilancia. En apenas diez minutos, la alerta del 911 permitió que efectivos de la Comisaría 30° lo interceptaran cuando intentaba escapar y mezclarse entre los vecinos.
Todo ocurrió el miércoles a las 23.09. Mientras la mayoría descansaba, un operador del Centro de Monitoreo de RN Emergencias 911 detectó en una de las pantallas una escena sospechosa: un muchacho saltando el cerco perimetral de la capilla. No era una sombra ni una confusión. La cámara lo tomó con claridad.
Además, el seguimiento fue minuto a minuto. Vestía campera azul y pantalón gris, caminó dentro del predio, merodeó el lugar y luego salió con rapidez, como quien quiere borrar sus pasos. Pero ya era tarde, las imágenes lo habían marcado.
En simultáneo, el aviso llegó a la Comisaría 30°. Un patrullero y efectivos que realizaban prevención peatonal se dirigieron de inmediato hacia la zona. Y entonces, cuando el joven intentaba pasar desapercibido entre los vecinos del barrio, fue interceptado.
Acto seguido, fue trasladado a la unidad policial para su identificación. Allí se le practicó el protocolo médico de rigor y comenzaron las averiguaciones de antecedentes. Todo quedó bajo actuación judicial.
En un barrio tranquilo, frente a una plaza y en plena noche, el intento de ingresar a una iglesia no quedó impune. Sin perdón de Dios y sin margen para escapar, el joven terminó tras las rejas antes de que pudiera desaparecer en la oscuridad.