Tres encapuchados irrumpieron cuando cerraban la caja
Tres jóvenes encapuchados ingresaron a uno de los locales de la franquicia Bairoletto, en el centro oeste de Neuquén, cuando dos empleadas realizaban el cierre de caja. El comercio está ubicado en el barrio Cumelén, sobre la calle Belgrano al 2000, esquina Belgrano y Asmar.
Eran minutos antes de la medianoche. Mientras bajaban las persianas, los delincuentes se metieron por la fuerza. Una de las trabajadoras quedó frente a uno de ellos, mientras su compañera estaba en el baño.
“Bajamos las persianas y se me metieron tres individuos”, relató una de las empleadas en diálogo con el Móvil de AM550.
Una reducida, la otra encerrada
La escena fue tensa y breve. Uno de los asaltantes mantuvo arrinconada a la empleada, mientras los otros dos revisaban el local en busca de dinero. La mujer intentó evitar que descubrieran a su compañera, quien seguía en el baño.
“Hice como escudo para que no se meta porque el pibe quería buscar quién más estaba”, contó.
Las trabajadoras no se resistieron. No hubo golpes, pero el miedo fue inmediato.
Se llevaron la recaudación e intentaron forzar la caja fuerte
Los delincuentes tomaron el dinero disponible de la caja registradora e intentaron abrir la caja fuerte. Golpearon, la movieron e incluso intentaron llevársela, pero no lo lograron.
Según el testimonio, algunos ruidos alertaron a vecinos de la zona. Eso habría apurado la huida de los ladrones, que escaparon dejando bolsos y otros elementos dentro del local.
La Policía no llegó y las empleadas se fueron
Tras el asalto, las trabajadoras llamaron a la Policía. La espera se extendió y el patrullero no llegaba, pero el miedo crecía y las dos mujeres seguían solas e indefensas en el lugar.
“Llamamos al móvil pero no vinieron, así que le dije a mi compañera que me quería ir. Pensaba que iban a volver y no quería que me roben lo poco que tengo, soy empleada acá”, explicó la joven. Ante esa situación, ambas decidieron retirarse del lugar por miedo a un nuevo ataque.
Volvieron al día siguiente y completaron el robo
El segundo golpe ocurrió a la mañana siguiente, pero se enterarían horas más tarde. La empleada fue a la comisaría y realizó la denuncia, pero le dijeron que el comisario no se encontraba, y le pidieron que regrese en una hora y media. En el interín pasó por el local y se encontró con lo peor. Los candados que habían colocado en la puerta, antes de irse la noche anterior, estaban rotos.
Los delincuentes habían vuelto. Esta vez lograron abrir la caja fuerte y se llevaron todo el dinero que había quedado en el comercio.
“Rompieron el candado y abrieron la caja fuerte. No sé cómo hicieron”, relató.
No solo robaron: se quedaron consumiendo cerveza
La escena que encontraron después generó aún más indignación. Además de vaciar la caja fuerte, los ladrones permanecieron dentro del local y consumieron cervezas de la heladera.
“Se tomaron el tiempo hasta de tomar cerveza y se llevaron bebidas”, contó la trabajadora. Antes de irse, también retiraron las cámaras de seguridad.
Miedo, repetición y sensación de abandono
Las empleadas aseguraron que no es la primera vez que ocurre un hecho similar en ese sector. El temor no es solo por el dinero, sino por la exposición permanente.
“Anoche éramos dos mujeres. Estamos con el corazón en la boca. Cerramos tarde y no anda nadie”, explicó.
Durante la mañana, la Policía finalmente se presentó para realizar el levantamiento de huellas y tomar declaración a las trabajadoras.
Dos robos, una misma noche y total impunidad
El caso dejó una imagen difícil de digerir: delincuentes que entran, roban, se van, vuelven horas después, vacían una caja fuerte y hasta se toman una cerveza antes de retirarse.