La Justicia avanzó este viernes con la formulación de cargos contra Javier Luna por un grave episodio de violencia de género ocurrido en octubre de 2025 en Roca: está acusado de desobedecer una prohibición de acercamiento vigente y de agredir físicamente a una mujer en plena vía pública, provocándole lesiones certificadas por pericia médica.
El hecho, según la acusación, ocurrió el 18 de octubre, de madrugada. En ese contexto, Luna habría interceptado a la mujer en la calle, la habría amenazado con un arma y luego la atacó físicamente. No fue una discusión menor ni un cruce aislado: la denuncia sostiene que existió una agresión directa que dejó secuelas físicas comprobadas por el Cuerpo de Investigación Forense.
Pero además, el dato que agrava el cuadro es que al momento del episodio pesaba sobre el imputado una prohibición de acercamiento dictada por el fuero de Familia. Esa medida estaba vigente y, según se expuso en audiencia, había sido debidamente notificada. Es decir, la acusación sostiene que Luna no sólo ejerció violencia, sino que lo hizo incumpliendo una orden judicial clara.
Para sostener la imputación, la fiscalía incorporó la denuncia de la víctima, la intervención de equipos especializados en acompañamiento a mujeres en situación de violencia y el informe médico que constató lesiones compatibles con un ataque. Ese respaldo técnico fue clave para que la jueza de Garantías tuviera por formulados los cargos en esta etapa inicial.
Desde la defensa, en cambio, se cuestionó con dureza la acusación. Sin embargo, la jueza fue clara: en esta fase preliminar no se exige certeza absoluta, sino la existencia de elementos suficientes para sostener la investigación. Y en ese sentido, señaló que el relato de la denunciante, acompañado por evidencia médica objetiva, alcanza para avanzar. La discusión sobre la existencia o no del arma —aclaró— podrá profundizarse a lo largo de la etapa preparatoria.
En el cierre de la audiencia se dispuso mantener la prohibición de acercamiento y la orden de abstenerse de realizar actos molestos o reclamos por fuera de la vía legal. Se trata de medidas de resguardo mientras la causa avanza y se incorporan nuevas pruebas.
El nombre de Luna no es nuevo en el ámbito judicial. Años atrás ya había sido condenado en una causa por narcotráfico, lo que vuelve a colocarlo bajo la lupa. Ahora, la investigación gira en torno a un hecho de violencia de género que, según la acusación, combinó amenazas, agresión física y desobediencia judicial.