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Jueves 15 de Enero, Neuquén, Argentina
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Más de 10 mil hectáreas quemadas, un combate que sigue y el clima que empieza a dar un poco de alivio en Los Alerces

El incendio continúa activo en el Parque Nacional Los Alerces, con más de 150 personas trabajando en terreno. Aunque el daño ambiental será de largo plazo, la baja de temperaturas y el aumento de la humedad abren un escenario más favorable para estos días.

Por Redacción

Jueves, 15 de enero de 2026 a las 10:12
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El incendio forestal en el Parque Nacional Los Alerces avanza sobre uno de los ecosistemas más valiosos de la Patagonia y deja una huella que no se mide solo en hectáreas quemadas. La imagen aérea muestra un territorio marcado por el fuego, con sectores enteros ennegrecidos, fauna afectada y un trabajo operativo que no se detiene, aun sabiendo que el final está lejos.

Según las imágenes satelitales, la superficie afectada ronda las 10.000 hectáreas. Es una cifra aproximada, pero suficiente para dimensionar el impacto sobre lagos, montes y áreas de difícil acceso donde el fuego se inició y sigue activo.

Un incendio que sigue activo y no se apaga rápido

Aunque la intensidad bajó en algunos sectores, el incendio no está extinguido. El terreno caliente, la geografía en altura y la dificultad para ingresar a determinadas zonas hacen que el combate sea lento y complejo. Hay frentes circunscriptos, otros contenidos, y sectores donde el trabajo es casi exclusivamente manual, con la apertura y el ensanchamiento de fajas cortafuego para evitar nuevos avances.

“Esto no se apaga en una semana”, advirtió la coordinadora del Comité Contra Incendios del Parque Nacional Los Alerces, Laura Mirantes, en diálogo con la AM550.

Y fue más allá: el daño ambiental no se mide en días, sino en meses y años. La regeneración del bosque nativo y de las especies autóctonas puede llevar más de medio siglo.

“El piso sigue muy caliente. Aunque haya sectores más tranquilos, sabemos que esto va a requerir mucho tiempo y un trabajo sostenido” dijo con pesar.

Más de 150 personas en el terreno, día y noche

El operativo es permanente. Cada jornada se define un plan diario, que se ajusta según el comportamiento del fuego, el viento y la visibilidad. En el parque trabajan entre 150 y 160 personas, entre brigadistas, personal técnico, logístico, voluntarios y fuerzas de apoyo. A eso se suman medios aéreos, maquinaria pesada y equipos de ataque rápido.

“Todos los días cerca de las ocho de la noche se define el plan operacional del día siguiente, según cómo se comportó el fuego y lo que permite el clima”, detalló Mirantes.

La asistencia es interinstitucional: Provincia de Chubut, municipio de Esquel, Nación y Parques Nacionales trabajan de forma coordinada desde los primeros días del incendio. Hay monitoreo las 24 horas para seguir la evolución del fuego y garantizar la seguridad de pobladores y trabajadores.

Fauna afectada y productores golpeados

El impacto no se limita al bosque. La fauna también sufrió las consecuencias del avance del fuego. Productores de la zona registraron animales muertos y otros con quemaduras severas. Se contabilizaron al menos siete vacas muertas y más de 15 animales quemados, entre vacas, novillos, caballos, ovejas, gallinas y perros.

“Los productores recorrieron a caballo las zonas quemadas y encontraron animales muertos y otros con quemaduras. Por eso activamos asistencia veterinaria y la entrega de alimento”, explicó la funcionaria.

Desde el parque se activó asistencia veterinaria para los animales que lograron sobrevivir y comenzaron a recuperarse. Además, se inició la entrega de alimento para suplir la veranada que fue consumida por el fuego, con fardos y rollos destinados a sostener a los animales que quedaron sin pasturas.

Tres productores perdieron sus corrales y alambrados, aunque no se registraron viviendas afectadas ni víctimas fatales. Tampoco hubo evacuados, un dato que aliviana el cuadro humano, pero no atenúa la magnitud del daño ambiental.

Rutas transitables, pero con restricciones y cuidados

Las rutas 40 y 71 permanecen transitables, aunque con circulación restringida en algunos tramos y pedidos explícitos de precaución. El parque continúa abierto por el portal central, pero el portal norte tiene limitaciones por el ingreso constante de camiones y equipos de emergencia.

Las autoridades insisten en la necesidad de reducir la velocidad y priorizar el paso de los equipos que trabajan en el combate del incendio, incluidos los colaboradores que se movilizan con vehículos propios y tanques de ataque rápido.

El clima dio un respiro, pero no alcanza

En los últimos días, el clima trajo un alivio parcial. Las precipitaciones aisladas, la baja de temperatura y el aumento de la humedad ayudaron a disminuir la intensidad del fuego en algunos sectores. El pronóstico anticipa jornadas con temperaturas moderadas, humedad elevada y vientos bajos durante parte del día, condiciones que favorecen el trabajo en tierra y aéreo.

“Tuvimos una ayuda importante del clima, con más humedad y algo de lluvia, pero eso no significa que el incendio esté resuelto”, advirtió.

El riesgo sigue siendo alto. El suelo permanece caliente y cualquier cambio brusco en el viento puede reactivar focos. La sequía extraordinaria en la región sigue siendo un factor estructural que condiciona todo el operativo.

Cómo se inició el incendio en una zona inaccesible

El origen del incendio estuvo vinculado directamente a un fenómeno climático. El fuego comenzó tras la caída de un rayo en un sector remoto del parque, una zona de muy difícil acceso, donde solo es posible llegar por vía lacustre. Durante días, el foco fue monitoreado, pero las condiciones ambientales terminaron favoreciendo su desarrollo y expansión.

“El inicio fue por un rayo, en lo que llamamos la cabeza de fuego. Es un sector donde no se puede ingresar si no es con embarcación, por eso este incendio es distinto a otros de la comarca”, explicó Laura Mirantes.

Un daño que excede el incendio

El fuego en Los Alerces no es solo un incendio forestal. Es una herida abierta sobre un parque nacional, sobre especies centenarias y sobre un equilibrio natural que tardará décadas en recomponerse. Aunque el clima acompañe y el fuego logre ser contenido, la reconstrucción ambiental recién empieza cuando se apagan las últimas brasas.

Mientras tanto, el combate continúa, con un objetivo claro: proteger la vida, frenar el avance del fuego y evitar que el daño sea todavía mayor.

“Las especies que se perdieron tienen 50 años o más. La recuperación del bosque nativo es un proceso larguísimo”, sostuvo la coordinadora.

La entrevista completa

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