FENÓMENO DEL NIÑO

Brindaron tendencias climáticas por el fenómeno del Niño

Aseguran que no se trata de una tormenta, sino de un estado de situación.
jueves, 22 de octubre de 2015 · 06:42

 La comisión de Asuntos Municipales de la Legislatura, recibió al titular de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas, Elías Sapag, y los meteorólogos Fernando Frasetto y Griselda Ostertag.

Frasetto explicó que el estudio del fenómeno del Niño comenzó en 1982 y es monitoreado entre Perú y Australia por teleconexión de 3 satélites.

Agregó que desde noviembre de 2014, los resultados han estado por encima de lo normal con el inicio de un calentamiento desde marzo de 2015. No se trata de una tormenta, sino de un estado de situación, agregó Sapag.

En el mismo sentido y en consenso con varios organismos pares del mundo, existe un alerta mundial por el evento con un 100% de probabilidad de ocurrencia en el verano de 2015-2016, con especial foco patagónico en el norte neuquino para luego dirigirse al litoral y pampa húmeda, siendo uno de los 4 más fuertes de los últimos 50 años.

A pesar de establecer tendencias de descenso del fenómeno para mediados de 2016, Frasetto mencionó que el accionar fuerte del niño se espera entre Octubre y Diciembre tanto en la zona patagónica como en el Litoral y zona pampeana.

Por su parte, Ostertag explicó cómo se analizan la circulación atmosférica y oceánica para establecer las tendencias climáticas -de 1 a 5 meses- y los pronósticos -de 7 a 10 días- a través de metodología sinóptica.

En cuanto a la circulación atmosférica, a 5000 metros de altura, detalló la interacción de corrientes de los distintos mares con especial acento en los vientos del oeste - océano Pacífico - que afectan a la región, tanto en verano como invierno.

Para tener otro parámetro de análisis, en los últimos años se comenzó a detectar un desacople de las mediciones océano-atmósfera a través del índice de oscilación del sur -SOI-, que procesa la interacción entre la temperatura del agua, el vapor generado y los vientos.

En la misma línea, Ostertag agregó que las precipitaciones del invierno comenzaron a dispararse de la media entre junio y julio, aumentando el derrame hidrológico a pesar que todavía resta el deshielo que se espera hasta fin de año.

Como anticipo, manifestó que se encuentran en tratativas para un terreno en Añelo que se destinará a radares meteorológicos.

Luego, Frasetto explicó otro indicador: el CPT, que consiste en la correlación canónica entre variables atmosféricas y oceánicas.

Los expertos brindaron a los diputados el informe realizado en abril para el período mayo-julio de este año, donde se concluyó que había un 57 % de probabilidades de que haya alta humedad con exceso de precipitaciones, lo cual fue importante para definir la presencia del Niño y el ingreso de aire polar de forma semanal a la zona neuquina.

Frasetto también reveló que se planea un centro regional de alertas tempranas y resaltó el funcionamiento del centro de emergencias -de todo tipo- que funciona en la provincia, mientras descartó realizar un análisis de cambio climático de 30 a 40 años hacia atrás.

Por su lado, Elias Sapag se explayó en la elaboración conjunta de planes de emergencia con la defensa civil provincial y las municipales.

En este plano, el titular de la AIC pidió a las autoridades políticas que mantengan el plantel técnico de los entes de asistencia al tiempo que reconoció que sería deseable que el tiempo de antelación a las tormentas sea mayor. A la vez, criticó que los funcionarios deciden en base a líneas de ribera -dado que solo dividen entre propiedad pública y privada- y recomendó analizar por líneas de crecida.

Mientras, Sapag recomendó a CAMMESA que para el verano no permita que se llenen los embalses y dejen un espacio a pesar de la necesidad energética que se tenga. Resaltó el proyecto de Chihuido como contención y alertó sobre los 10300 metro cúbicos por segundo que alcanzó el río hace 10 años cuando el límite de la capacidad es hasta un caudal de 11500.

En primer lugar, Frasetto recordó que en los años 60 tanto Río Negro como Neuquén tenían estaciones de monitoreos de excelencia que fueron desarmadas para luego ser retomadas en 1974 y por la AIC en los últimos años, siendo aún difícil el monitoreo completo entre Neuquén y Mendoza.

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