LA OTRA CARA DE LA PANDEMIA

Con la cabeza metida en la basura, le refutó al INDEC

La foto se registró el jueves pasado, a la noche, en el centro de Neuquén. El hombre les pidió a los trabadores de Cliba que “pasen después”.
domingo, 29 de noviembre de 2020 · 19:57

El martes pasado, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) de Argentina cayó un 6,9% interanual en septiembre y que registró una mejora del 1,9% en la medición fuera de estación, respecto de agosto. Él, como tantos otros, sigue recorriendo las calles de Neuquén. No es una postal exclusiva de estos lares, por el contrario, pero es la que tenemos a la vista, chequeada y palpable.

La estadística oficial, dicho en criollo, mostró una leve reactivación en varios sectores. El informe técnico señaló porcentajes y números globales de una economía vapuleada por más de 8 meses de pandemia por el Coronavirus. Él busca comida en la basura, se pelea con otros, aunque hay códigos: si hay niños, se comparte. El único informe oficial que sigue de cerca es el que muestra más comercios abiertos, ahora hasta un poco más tarde. Eso tiene una traducción literal: más chances de conseguir comida.

El INDEC también evaluó que "las restricciones globales a la circulación de las personas con el objetivo de mitigar la pandemia de la COVID-19 que afectan a un conjunto significativo de actividades económicas en todos los países. La persistencia de este fenómeno y las habilitaciones que permiten retomar la actividad en algunos sectores, en mayor o menor grado, comienzan a reconocerse en el comportamiento de las series e incorporarse en el proceso de desestacionalización". Él tiene aproximadamente entre 30 y 40 años, aunque este dato no es oficial. Su cara está surcada, sucia y la edad desdibujada. Encima, está todo encorvado, parece un niño, pero es un adulto.

Él tiene su propio informe técnico: desde que se declaró la pandemia, hace más de 8 meses, todo se fue a pique. El famoso “quedáte en casa” fue una condena de cientos de días, sin poder salir, sin refugio y sin comida. Hace un par de semanas, con la apertura de negocios y mayor flexibilización horaria, de a poco empezó a volver el ritmo a Neuquén. Y él, como tantos otros, regresaron a la calle sin tener que andar a las escondidas. Algunos tienen ya un itinerario fijo, suele ser por el microcentro, alrededor de los bares y restaurantes. Siguen por los supermercados y recorren de punta a punta la neurálgica Avenida Argentina.

Hace algunas semanas lo hacían entre las 19 y las 20. Ahora se los ve un poco más tarde. Algunos orillando las 24 horas.

La imagen que acompaña a esta nota la sacó un trabajador de Cliba, la empresa encargada de la recolección de residuos en la capital neuquina. Fue el jueves pasado -justo, dos días después del informe oficial del INDEC- en la calle Juan B. Justo, casi Santiago del Estero. A 5 cuadras de la Avenida Argentina.

El hombre de Cliba debía “servir” el contenedor. Pero él, que quizás también en otros tiempos fue laburante, estaba metido de cabeza buscando comida.

 

“Necesito vaciarlo, por favor. Estamos trabajando”, le dijo. Pasen después, le contestó.

El registro quedó en la empresa porque en ese turno, no se pudo completar el trabajo.

Esta imagen es de la ciudad de Neuquén. Podría ser, imagino, de cualquier otro punto del país. Algunos dicen que, entre otras cosas, la pandemia por su carácter ecuménico, nos igualó a todos. Miro la foto, y sinceramente, creo que no.

En el último informe del INDEC se informó que la pobreza subió al 40,9%, es decir, afecta a 18 millones de personas. Y todavía falta, el segundo informe del año.

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