RADIOGRAFÍA DE UNA ECONOMÍA QUEBRADA

La pandemia duplicó el cierre de comercios en Neuquén

La crisis reveló nuevas formas de subsistencia y muchos casos de trabajo informal. Asusta la diferencia de números “oficiales”.
miércoles, 1 de julio de 2020 · 00:00

Desde el 19 de marzo cuando se declaró la pandemia en la Argentina, como en rutas paralelas, pero ambas de alta velocidad, transitan dos crisis que están haciendo estragos: la sanitaria y la económica. Pero eso ya se sabe. La situación es más grave cuando se comprueba el abismo que existe entre las cifras oficiales, de donde se presume que emanarán políticas públicas (medidas de auxilio, créditos, asistencia técnica, etc.) y la realidad que surge del relevamiento de las propias cámaras e incluso, de los mismos comerciantes. En la capital neuquina, se habla de 119 pedidos de bajas de licencias comerciales, pero se calcula desde ACIPAN, que ya hay alrededor de 600 comercios cerrados, el doble de lo relevado en enero.

Es cierto que el mero informe de trámites no se puede leer de manera literal. Para la subsecretaría de Comercio de la ciudad de Neuquén, desde el 20 de marzo a la fecha, hubo 119 solicitudes de baja de licencia comercial. Los pedidos, se repartieron por rubros, de la siguiente manera:  33% indumentaria; 17% alimentos (despensa, carnicería, kiosco, rotisería); 8% gimnasios; 30% rubros varios; y “5 % cese de actividad previo a la pandemia”, se detalla en el informe brindado por la titular del área, Gabriela Cagol. En simultáneo, a la fecha, también se confirmaron 40 altas de licencias comerciales. Los comercios que se suman al mercado, por rubros son: 10 almacén/despensa; 4 indumentaria; 3 panaderías; 2 rotisería/restaurante; 2 peluquerías; 2 ferretería; 1 taller automotor; 1 repuesto autos; 1 farmacia; 1 lavadero de autos; 1 agencia inmobiliaria; y 12 varios.

Pero en este escenario de pandemia, el mercado neuquino, además se ha reinventado como la mayoría para poder sobrevivir. “Muchos comercios han cambiado o anexado su rubro, algunos con la nueva actividad de manera primaria y otros secundaria”, explicó un comerciante. Sólo con recorrer la calle Roca, neurálgica desde su intersección con la Avenida Argentina, y en la primera cuadra de confiterías de auge en el verano, se pasó a verdulería y delivery de todo producto considerado de primera necesidad. Un local de no más de 60 metros cuadrados, en esa cuadra orilla los 70 mil pesos, si se le suma impuestos y empleados, para “redondear y que funcione, se necesita de una ganancia de 200 mil pesos para arriba. Es imposible hoy vender ropa por ese monto, por mes, sin poder probarse y con horarios cortados”, cuenta una mujer ya de edad avanzada, que tiene una franquicia de indumentaria para mujer.  Desde el municipio se admite el cambio de rubro o el anexo de manera secundaria y los elegidos son: almacén, verdulería y ferretería.

Consultado el Centro de Empleados de Comercio de Neuquén (CEC), los números antes mencionados no se reflejan proporcionalmente en sus altas y bajas. 

Hay que decir, primero, que desde que se declaró la pandemia, están “prohibidos” los despidos. “Mejor dicho, hacerlo implica pagar una doble indemnización, lo cual es imposible. Pero sí es cierto, que quien cierra un negocio, llega a un acuerdo con sus empleados y eso no necesariamente se refleja en los gremios o son los últimos en enterarse”, confió una fuente consultada, ligada a una cámara que nuclea varias empresas de la región.

Lo segundo para mencionar es que, entre el cierre de comercios y su impacto en el personal, queda al desnudo la existencia del empleo informal o en negro. Desde el CEC, que tiene no sólo la capital bajo su jurisdicción sino también ciudades como Centenario, Plottier o Rincón de los Sauces, la diferencia de personal desde enero a marzo, entre altas y bajas, no supera las 100 personas, sobre un total de casi 18 mil empleados. A la par de los números municipales, existe una diferencia en cuanto altas comerciales: les figura mucho menos y abundan los estudios contables, transporte y almacén entre las altas aprobadas.

En el relevamiento de calle, por ejemplo, a través de ACIPAN, el abismo con los “números oficiales” asusta. “En enero teníamos unos 300 locales cerrados y ahora cerca de 600”, lanzó sin pestañear Daniel González, presidente de esa Cámara. Y explica que, en las encuestas realizadas, más allá del impedimento legal de despedir a un empleado, “la mayoría de los comerciantes no quiere tomar esa medida; tiene dificultades para pagar impuestos o los servicios, pero la última medida a la que apela es el achique de personal”. Otra fuente explicó: “en las cifras oficiales no aparece la realidad, porque son otros tiempos. En el caso de las quiebras, que son muchas, se llega a un acuerdo con el empleado y se lo indemniza, pero aparece como una renuncia. Además, hay un proceso judicial muy largo, donde todos los plazos están corridos y seguramente los últimos en contabilizar ese registro, van a ser los gremios o el municipio. La realidad está en la calle”, sentenció.

La novedad de las últimas horas, que la ciudad de Neuquén, Plottier y Centenario vuelven a foja cero por el crecimiento sin freno de coronavirus, echó un poco más de tierra a este panorama. Al respecto, González se sinceró: “Un cierre total de comercios por 15 días no se podía resistir. Se están respetando los protocolos y nos comprometimos desde nuestro lugar a colaborar, somos nosotros quienes pediremos los DNI para poder ingresar. Creo que el Gobierno lo contempló. Pero no queda otra, cuidamos entre todos”.

Cientos de persianas bajas, trabajo en negro, cambio de rubros o anexos de actividades son las nuevas formas de la economía neuquina que viene develando esta radiografía; no hay optimismo, en las actividades estacionales se da por perdida la temporada y lo peor, que tampoco hay esperanza. “Estamos tratando de sobrevivir, no se por cuanto tiempo”, fue la lacónica respuesta detrás del barbijo, del mismo hombre que cambió las luces de la noche por las verduras frescas de la mañana, a media cuadra del municipio neuquino.

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