La recurrencia a prisiones preventivas a cumplir en domicilios, en Neuquén, ha causado en los últimos meses una discusión que va en aumento. Este lunes, se tuvo la evidencia de un nuevo fracaso, pues un prisionero, que tenía que cumplir su preventiva en casa de la abuela, no solo no lo hizo, sino que la misma familiar lo denunció por una agresión física.
Así, el imputado perdió ese "beneficio", tan polémico en Neuquén, pues un juez ordenó que cumpliera su preventiva de manera tradicional, es decir, en alguna dependencia preparada para tales fines.
El pedido para que se modificara lo que se había resuelto recientemente, lo hizo la fiscal Valeria Panozzo, para un hombre que había sido beneficiado el 14 de febrero con una detención domiciliaria en la vivienda de su abuela, en el contexto de tres legajos en los que se lo investiga por distintos hechos delictivos cometidos, con uso de armas de fuego.
Según se informó oficialmente, la situación "se agravó ayer por la noche, cuando la abuela —de 70 años— requirió presencia policial y denunció que su nieto la había agredido físicamente y provocado daños en la vivienda".
La fiscal sostuvo que el acusado “no aprovechó la oportunidad” que implicaba la prisión domiciliaria.
Es otro fracaso de este tipo de decisiones judiciales, que pueden, evidentemente, causar nuevos daños a eventuales víctimas, en medio de un proceso de prisión preventiva. Algo que deberá evaluarse, para corregir.