VIDEO-SABLAZO

Hasta las verijas: a salvar lo que se pueda

Al lado de las imágenes de Beirut y del coronavirus, aparecen unos paisanos sacando sus animales enterrados y a punto de morir, en nuestra Patagonia.
miércoles, 5 de agosto de 2020 · 08:59

Los dos paisanos chapalean entre la nieve desesperados, contrarreloj. Los minutos cuentan para salvar algunas ovejas. Varias leguas a la redonda todo es blanco y sólo se guían por balidos lastimosos que salen bajo ese manto que ha sido muy cruel en este invierno. Los perros ladran por allá. Y encaran hacia una loma de donde vienen los gemidos. Con las manos hacen un hueco y empiezan a sacar una, dos, quizás tres ovejas agarrotadas, acalambradas y con los ojos pálidos de tanto frío.

Uno de ellos piensa que no servirá de nada contar lo que están haciendo, lo que están pasando en este invierno lleno de pandemia pero sobre todo de un frío como navaja en la meseta patagónica. Entonces, como sacando una eskiltuna que brilla en la noche oscura, saca su celular y graba el video. Lo hace porque esto vale más que mil palabras. Y también porque no hay a mano otra forma de gritar la desesperación, el desconsuelo, la caída barranca abajo de su pobre patrimonio.

Y el video es un sablazo en el medio de la frente cada vez que se reproduce en otro celular, en una computadora, en un canal de televisión. Por eso lo hace. No porque le vaya a devolver los animales muertos. No porque quiera hacerse famoso o “posicionarse” para un cargo.

Además, él y la paisana y todos en el pueblo, saben que esto es el principio. Que hay que apurarse a salvar lo que se pueda, con la nieve “hasta las verijas”, porque falta lo peor: los cientos de animales muertos que asomarán cuando se vaya la nieve. Y esa imagen será otro sablazo.

El paisano, en medio del dolor y la impotencia, logra su objetivo.

Su video se hace un lugar en las noticias, al lado del verano donde los bonistas aceptan ganar un poco menos en la timba de los bonos argentinos, al costado del coronavirus que es otra eskiltuna invisible que tajea a la sociedad y unos minutos antes que media Beirut vuele por los aires.

Logra su objetivo y ya no es un balido lastimoso el que se escucha bajo la nieve patagónica.

Su video es un grito filoso. 

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