JUSTICIA

Punto final a la impostada crisis del TSJ neuquino

El actual presidente del Tribunal, Evaldo Moya, convocó a una reunión, para lograr “recomponer las relaciones interpersonales” entre Gennari y Busamia.
miércoles, 25 de mayo de 2022 · 11:36

El sorprendente y exagerado conflicto surgido en el Tribunal Superior de Justicia, tras una denuncia “de género” de la vocal Soledad Gennari contra el vocal Germán Busamia, con motivo de un presunto maltrato y violencia sufridos aparentemente  por ser mujer, llegó a su fin -al menos por ahora- tras una reunión que hizo la corte provincial puertas adentro, y de la que se dejó constancia en un acta, en la que se refleja claramente que Gennari “deja sin efecto” la denuncia presentada, que no había encontrado trámite efectivo concreto en los tribunales neuquinos, salvo una intervención preliminar del fiscal general.

El acta firmada por todos los integrantes, salvo el fiscal José Gerez, quien no fue invitado por haber tenido una participación en el trámite de denuncia de Gennari, deja en claro que la denuncia queda desestimada, que todos -salvo Gennari- consideraron que no había habido violencia ni maltrato sino en todo caso diferencias de criterio entre pares. Quedó en claro también que uno de los detonantes de la situación fue la consideración de Busamia sobre el funcionamiento de la Oficina de Violencia Doméstica, y de la Oficina de la Mujer del Poder Judicial, dependencias que según el vocal estaban en “situación crítica”, según sus propios responsables.

El actual presidente del Tribunal, Evaldo Moya, fue quien convocó la reunión, con el objetivo de tener una versión descriptiva de lo que había sucedido, y lograr “recomponer las relaciones interpersonales” entre Gennari y Busamia.

Además de Moya, participaron del encuentro del martes los vocales Gustavo Mazieres, Alfredo Elusu Larumbe, y la Defensora General, Vanina Merlo. Tras exponer cada uno la “descripción” de lo sucedido según cada uno, pasaron al encuentro Germán Busamia y, después, Soledad Gennari. A José Gerez no se lo invitó por “haber tenido una activa participación al momento de dictar las medidas cautelares, y tomar una posición preliminar sobre el asunto”. Gennari anunció allí que dejaba “sin efecto” la denuncia, y que tanto ella como el resto de los miembros del Tribunal “deben aunar esfuerzos para superar las eventuales diferencias que se generaran en el marco de la función”.

Así las cosas, el giro del conflicto es, de alguna manera espectacular: pasó de un rango de gran preocupación institucional y de profundidades insondables arraigadas en la concepción misma de la consideración de las personas y sus géneros, a ser una anécdota posible de ser solucionada tras un amable acuerdo de convivencia entre los integrantes del Tribunal Superior, subordinando sus sensibilidades personales al funcionamiento objetivamente correcto de la institución que representan.

Más allá de que todos reconocen diferencias políticas, que pueden ser mayores o menores según las circunstancias del contexto, el caso deja bastante en claro que interponer una cuestión de “género” en el máximo órgano del Poder Judicial es algo que produce un descenso de categoría de la investidura de cualquiera de sus miembros. Hay aquí, sin embargo, un motivo ideológico poderoso: Gennari entiende que el género está por delante, mientras Busamia argumenta que es preferible tratar a todas las personas por igual.

Esa diferencia no es menor, no es un detalle, y remite directamente a cómo se interpreta la Constitución.

Más allá de la relativa paz alcanzada entre los miembros del Tribunal, máximo órgano de conducción y administración del Poder Judicial de Neuquén, queda por ver si alguna otra vez se producirá el bochorno de enfrentar a varones con mujeres, o viceversa, como si fuera un picadito de fútbol jugado en medio de una fiesta familiar tras copiosas ingestas y libaciones.

 

Rubén Boggi

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