La primera jornada de paro dispuesto por el gremio docente ATEN en Neuquén tuvo un relativo acatamiento, con escuelas que, en la capital provincial, estuvieron cerradas por sus directivos, pese a que esto no debe hacerse; y con una movilización que mostró muchos militantes de organizaciones piqueteras, y un abucheo llamativo al secretario general, Marcelo Guagliardo, cuando pronunció su discurso.
Según el sindicato, 90 por ciento de los maestros adhirieron a la protesta; el gobierno, arriesgó 80 por ciento. Este martes, el paro seguirá, y se especulaba con un acatamiento menor. El motivo del paro no tuvo respaldo mayoritario: esa batalla el gremio parece haberla perdido antes de comenzar, pues es muy acotada la resistencia real a la Ley que consagró el incentivo salarial a la asistencia a las aulas.
En ese sentido, fue reveladora la movilización, que contó con más presencia piquetera que docente. Hubo coordinación entre el sindicato y las "organizaciones sociales", ahora investigadas por la Justicia. De hecho, la dirigente piquetera Gladys Avallay, demorada por la policía y la justicia durante los allanamientos que inauguraron la causa que ya se instruye, marchó este lunes al lado del secretario general de ATEN, Marcelo Guagliardo.
Se estimó desde las mediciones realizadas por la policía para el gobierno, que marcharon unos 3 mil manifestantes, pero de ellos, solo medio millar lo hicieron en representación del sindicato. La causa común no alcanzó para borrar la interna del gremio, que enfrenta a Guagliardo con Angélica Laguna. De hecho, hubo abucheos cuando habló el secretario general.
La inasistencia a las aulas de este lunes será considerada "ausencia injustificada" por la conducción del Consejo Provincial de Educación. Como rige el adicional de incentivo, un plus de aproximadamente 15 por ciento del salario, esta falta tiene una connotación directa, esta vez, más allá de los descuentos de rigor.
El gremio ha desplegado toda su artillería conceptual para resistir la medida votada en la Legislatura y promulgada por el Ejecutivo. Tal vez la clave esté en ese "resistir": por primera vez en muchos años, ATEN está a la defensiva, y no parece haber mucho futuro para los eslóganes, las frases hechas, y la asunción del rol de víctimas del capitalismo que pretenden afirmar sus dirigentes.