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Viernes 29 de Agosto, Neuquén, Argentina
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Vecinos frenaron la demolición de una casona antigua que iba a ser arrasada por error

La emblemática vivienda del barrio Lejos de Buenos Aires estuvo a punto de ser arrasada por un error administrativo ya que no figuraba como bien patrimonial. La historia de una demolición que no fue. 

Viernes, 29 de agosto de 2025 a las 11:39
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Error, demolición y rescate: la increíble historia de la casona de 80 años que casi desaparece en Neuquén.

En pleno barrio Lejos de Buenos Aires, sobre la calle Reconquista 329 de la ciudad de Neuquén, se encuentra una casona que parece suspendida en el tiempo. Techos de teja, muros anchos y un diseño sencillo pero cargado de historia. Según relatan los vecinos, fue construida entre las décadas del ’30 y ’40, cuando la zona era aún semirrural, con chacras y lotes extensos.

Durante años, la vivienda fue hogar de familias ligadas al trabajo de la tierra y punto de encuentro de la comunidad. Sin embargo, con el avance de la urbanización y la presión inmobiliaria, la casona pasó a ser parte de un gran terreno en venta, promocionado como parcelas fraccionadas de entre 135 y 900 metros cuadrados.

La historia de la casona dio un giro inesperado esta semana: estuvo a punto de ser demolida porque, según los registros municipales vigentes, no figuraba como bien patrimonial. Pero apenas se corrió la voz, los vecinos reaccionaron y alertaron al Municipio neuquino.

Esa intervención ciudadana fue clave. Una revisión minuciosa permitió comprobar que se trataba de un error administrativo arrastrado por años: la vivienda había sido catalogada como patrimonio histórico en 2002 mediante la ordenanza 9646, pero esa protección no se trasladó a la nueva nomenclatura catastral cuando el lote fue subdividido.

La historia de la casona dio un giro inesperado esta semana: estuvo a punto de ser demolida porque, según los registros municipales vigentes, no figuraba como bien patrimonial. Pero apenas se corrió la voz, los vecinos reaccionaron y alertaron al Municipio neuquino

 

“Estaba patrimonializada, pero se perdió en el papel”

La arquitecta Lucía Beverini, de la Secretaría de Jefatura de Gabinete, explicó la situación en diálogo con Mejor Informado: “La casa estaba registrada como patrimonio, pero cuando se hicieron subdivisiones del lote de chacra se perdió la nomenclatura catastral que la identificaba. Entonces, cuando el propietario consultó, aparecía como si no estuviera protegida y se le autorizó la demolición. Por suerte, los vecinos avisaron rápidamente y pudimos frenar la obra”.

La funcionaria remarcó que, pese a lo sucedido, la protección es clara: “Está registrada bajo la ordenanza 9646 del año 2002. Ahora tenemos que trabajar desde el área técnica y legales del Municipio para acercar una propuesta al propietario y garantizar que se respete el valor patrimonial de la vivienda”.

 El futuro de la casona

Aunque la demolición fue detenida, el resto del terreno sí puede desarrollarse con proyectos inmobiliarios. El desafío será encontrar un equilibrio entre la conservación y el derecho del dueño a hacer usufructo de su propiedad.

“Los edificios patrimoniales no son intocables —aclaró Beverini—. Se pueden intervenir siempre que haya profesionales especializados y programas que permitan incorporar la preexistencia. La idea es trabajar en conjunto con el propietario y con la Comisión de Rescate de Patrimonio del Municipio para dar una solución”.

La arquitecta Lucía Beverini, de la Secretaría de Jefatura de Gabinete, explicó la situación en diálogo con Mejor Informado: “La casa estaba registrada como patrimonio, pero cuando se hicieron subdivisiones del lote de chacra se perdió la nomenclatura catastral que la identificaba.

 

Identidad en disputa

Para muchos vecinos, lo ocurrido es un símbolo de lo que viene sucediendo en el barrio: la transformación de su identidad chacarera en un paisaje dominado por dúplex y edificios. “Se perdió mucho de la historia del lugar. Si tiraban esta casa, era como borrar lo poco que quedaba”, lamentó una mujer que vivió su infancia en la zona.

El caso reabre un debate recurrente en Neuquén: cómo conciliar el crecimiento urbano con la preservación de inmuebles que representan parte de la memoria colectiva.

 

 Una batalla ganada

Lo cierto es que la casona de Reconquista 329 estuvo a centímetros de la piqueta, pero hoy respira. El alerta de los vecinos y la intervención municipal lograron revertir lo que parecía una pérdida irreversible.

El episodio deja en evidencia la fragilidad de los mecanismos de protección patrimonial, pero también muestra que, cuando la comunidad se organiza, la historia todavía puede salvarse.

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