El centro que permitió a Argentina probar sus satélites sin depender de Brasil, y que costó 40 millones de dólares, quedó en liquidación. La empresa pública rionegrina, Invap ahora se enfrenta a un futuro incierto en el espacio.
El sitio web de Ceatsa (Centro de Ensayos de Alta Tecnología SA) lo dice sin vueltas: “ingresó en una fase de liquidación”. Sin explicaciones, se confirmó la venta de una instalación que fue clave para que Argentina pudiera colocar sus satélites en órbita sin depender de nadie.
Ceatsa esta en el predio de Invap, en Bariloche, por una alianza entre la empresa rionegrina y la nacional Arsat. Con la decisión política del kirchnerismo y una inversión de 40 millones de dólares, el país dejó de mandar sus satélites a Brasil para que fueran probados.
Allí se ensayaron gigantes tecnológicos como el Arsat-2, los dos Saocom y el Sabiamar, sometidos a pruebas que reproducen las condiciones del despegue y la vida en el espacio. De esta manera Argentina pudo testear tecnología espacial de punta.
El cierre se decidió el año pasado.por una “optimización administrativa”. Y aunque la.empresa está en liquidación, aún hay un convenio para que las instalaciones sean alquiladas a terceros, bajo la gestión de Arsat.
Ambas quedaron dentro de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, un organismo del Ministerio de Economía que ya tiene el privatizar.
Con la motosierra, se termina una etapa que le permitió a la Argentina poner en órbita satélites propios y consolidar a Invap como una referencia en la industria espacial mundial. Hoy, el futuro de la empresa rionegrina es una incógnita, con proyectos truncos y sin un horizonte claro en la carrera espacial.