La Dirección Provincial de Fauna intensificó los controles en ríos y embalses de Neuquén y secuestró más de 100 truchas producto de la pesca ilegal nocturna. “Cuando hay esas cantidades, ya no es para consumo: es para comercializar”, afirmó el director Nicolás Lagos.
Los controles contra la pesca ilegal se intensificaron en las últimas semanas en distintos puntos de la provincia de Neuquén y dejaron como saldo el decomiso de más de un centenar de truchas, principalmente en la zona de Alicurá y el embalse Piedra del Águila. Los operativos se realizaron durante la noche y contaron con tecnología de última generación, como drones y cámaras térmicas.
“El fin de semana fue de muchos controles. Tenemos mucho turismo, sobre todo en la zona sur y en la cordillera, y eso obliga a reforzar la fiscalización”, explicó el director provincial de Fauna, Nicolás Lagos, en diálogo con AM550.
Uno de los procedimientos más relevantes se concretó durante la madrugada en Alicurá, donde se detectó a personas pescando de manera ilegal. “Generalmente esta pesca se hace de noche porque se cree que hay menos controles. Pero hoy contamos con drones térmicos que nos permiten cubrir mucho más territorio, incluso en horarios nocturnos”, detalló Lagos.
Según precisó, la Dirección de Fauna cuenta actualmente con 55 drones, a los que se sumarán nuevas incorporaciones. “Estas herramientas nos permiten ver personas, fogones y movimientos en lugares muy inhóspitos. Nos dan el punto exacto para llegar y hacer el control”, señaló.
El ministro de Seguridad, Matías Nicolini, destacó que “la seguridad ambiental es una parte central de la política de seguridad de la provincia, y la incorporación de tecnología, cámaras, conectividad y sistemas inteligentes nos permite prevenir delitos, proteger los recursos naturales y acompañar el desarrollo productivo y turístico de Neuquén”. Por ese motivo, durante 2025 se consolidó un sistema integral de control y fiscalización que fortaleció la seguridad en zonas rurales, áreas naturales y corredores turísticos. Uno de los ejes centrales fue el despliegue de una red de monitoreo ambiental y territorial compuesta actualmente por 52 cámaras operativas, instaladas en puntos estratégicos de la provincia destinadas a la detección temprana de actividades ilegales, el control de caza y pesca furtiva y el resguardo de pobladores y visitantes.
A esta red se suma la implementación de conectividad satelital en móviles y puestos fijos, con la instalación de 55 antenas de internet satelital, lo que garantiza comunicación permanente en zonas de difícil acceso y mejora la coordinación operativa entre la Dirección Provincial de Fauna, la Policía de Neuquén, la Brigada Rural y otros organismos. Parte de este equipamiento también fue puesto a disposición de la Policía provincial y la secretaría de Emergencias y Gestión de Riesgos para fortalecer el trabajo conjunto en territorio.
Pesca nocturna y métodos prohibidos
En los operativos se detectó el uso de espineles, una modalidad prohibida que consiste en líneas de fondo con múltiples anzuelos. “Va en infracción desde el equipamiento que usan hasta el horario. La pesca está permitida desde la salida hasta la puesta del sol, nunca de noche”, remarcó el funcionario.
Durante el último fin de semana se labraron 65 actas de infracción y se secuestraron alrededor de 115 truchas, lo que equivale a unos 200 kilos de pescado. “Cuando encontrás a alguien con más de 50 o 60 truchas, prácticamente no hay excusa. Eso no es para comer: es para vender”, afirmó Lagos.
Si bien en algunos casos los infractores alegan consumo personal, el director fue claro: “Con esas cantidades, la mayoría reconoce que es para comercializar, aunque nunca terminan de decir dónde”.
Multas millonarias y daño ambiental
Las infracciones por pesca ilegal con grandes volúmenes derivan en multas que superan el millón de pesos, y en los casos donde se considera que hubo daño ambiental, se realizan denuncias ante la Fiscalía Ambiental.
Lagos advirtió que el impacto no es igual en todos los ambientes. “Por ahí una persona que mata diez truchas en un ambiente frágil del norte genera más daño que otra que mata veinte en Alicurá. Por eso es fundamental respetar los reglamentos, que están definidos por biólogos y técnicos”, explicó.
Actualmente, los sectores más complejos en cuanto a pesca ilegal y posible comercialización son Alicurá y el embalse Piedra del Águila, aunque las infracciones se registran en toda la provincia. Para reforzar los controles, Fauna mantiene un puesto fijo en la zona de Confluencia, donde trabaja de manera conjunta con la Brigada Rural.
Finalmente, Lagos remarcó la importancia del rol de la sociedad en la protección de la fauna. “La fiscalización no es solo tarea de los guardafaunas. Necesitamos que los vecinos denuncien la comercialización ilegal y cualquier actividad fuera de la ley”, sostuvo.
“Sin controles, los desequilibrios ecológicos que ya conocemos serían mucho peores. La educación ambiental y el compromiso colectivo son clave para que estas situaciones no sigan ocurriendo”, concluyó.