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Viernes 20 de Febrero, Neuquén, Argentina
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Conectar con los paisajes: Neuquén fortalece la oferta de agroturismo

El Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales provincial trabaja con cada prestador para fortalecer las distintas propuestas.

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Cada espacio invita a vivir experiencias auténticas, en contacto directo con el paisaje patagónico y las comunidades que lo habitan.

La provincia del Neuquén consolida su identidad turística a partir de una amplia red de establecimientos agroturísticos, bodegas y estancias rurales que combinan naturaleza, producción local, historia y tradiciones. Distribuidos en distintas regiones del territorio, cada espacio invita a vivir experiencias auténticas, en contacto directo con el paisaje patagónico y las comunidades que lo habitan.

En este sentido, la provincia cuenta con cerca de 30 establecimientos habilitados con y sin alojamiento, entre los agroturísticos, bodegas y estancias turísticas. Desde inicios de 2024 se relevaron cerca del 30% para actualizar el tipo de oferta existente y detectar necesidades y de este modo fortalecer los servicios turísticos.

Además, se recorrieron establecimientos productivos con el objetivo de sumarlos a la oferta turística. Desde el área de planificación turística del ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales provincial se llevó a cabo la asistencia técnica para fortalecer las propuestas que cada propietario prestador presentó a fin cumplimentar los requisitos y lograr su habilitación.

Los sentidos se despiertan en el agroturismo

Más allá del sentido técnico de la palabra, la práctica agroturística no es solo visitar una chacra. Hacer agroturismo es entrar a un ambiente de lleno con la naturaleza: el visitante es recibido por un anfitrión quien lo guiará y le brindará información de las propuestas que ofrece cada establecimiento.

Se pueden recorrer corrales de animales, sentir las texturas y los mugidos de vacas, los relinchos de caballos o el balido del ganado ovino como ovejas, o el cantar de las aves por la mañana, las personas se ven atraídas por momentos y sensaciones que estos lugares despiertan. El olor a tierra mojada, los productos orgánicos de estación, los cuales tienen grandes beneficios cuando se consumen alimentos de establecimientos agroecológicos y las posibilidades de sus derivados.

La mayor cantidad de establecimientos agroturísticos de chacras y bodegas se encuentran en la Región Confluencia, en Centenario, Plottier, Senillosa y Neuquén; mientras que las estancias se sitúan en la Región de Los Lagos, en Junín de los Andes y en la Región del Alto Neuquén en El Cholar.

 

Los vinos son los grandes protagonistas

El producto que tiene relevancia en este marco es el vino. Los vinos neuquinos se destacan en la producción de la provincia: se producen en tres tipos de suelo diferentes. Se pueden visitar bodegas en Chos Malal y en Taquimilán en el Alto Neuquén y en Senillosa y Neuquén en la región Confluencia. En tanto, San Patricio del Chañar, en la Región de Vaca Muerta, es la que concentra la mayor cantidad de bodegas.

Los residentes locales o turistas interesados podrán dejarse llevar por la oferta agroturística neuquina y armar su propio circuito con amplia diversidad de posibilidades que permite ir desde una casita de té, a una granja, pasar por una bodega y en cada uno de esos lugares comprar alimentos seguros directo del productor, además de concretar una parada en una de estas localidades y recorrer ferias.

Allí se concentran sabores y productos locales y regionales, muchos de ellos típicos y provenientes como manzana, pera, gírgolas, ñaco, aceite de oliva, frutos secos, chivo o trucha, por mencionar algunos.

Los lugares que se destacan en la provincia

En el norte neuquino, la Estancia Las Tres Marías, ubicada en Loncopué, se erige en la precordillera patagónica a orillas del río Agrio. Con un servicio personalizado brindado por sus propios dueños, el establecimiento ofrece alojamiento confortable, gastronomía casera y actividades como trekking y cabalgatas en las laderas del cerro Tres Puntas, donde afloran troncos petrificados y fósiles marinos, con vistas privilegiadas a la cordillera.

En la zona cordillerana, Junín de los Andes alberga propuestas que integran producción y turismo. La Estancia Las Vertientes se destaca por su experiencia agroturística ligada a la elaboración de lácteos y quesos artesanales patagónicos. A través de visitas guiadas, los visitantes recorren el tambo, la guachera y el proceso productivo, culminando con degustaciones que reflejan el valor agregado de la producción local. En la misma región, otras estancias como Pailacura amplían la oferta rural en entornos naturales de gran belleza.

Junín de los Andes concentra un valioso patrimonio histórico y cultural. Al pie del volcán Lanín y a orillas del río Malleo, la Estancia Mamuil Malal mantiene viva una tradición ganadera iniciada en 1892 y hoy continúa en manos de la cuarta generación de la familia fundadora. La experiencia se completa con el paisaje cordillerano, la casona histórica y el espíritu patagónico que caracteriza al lugar. En esta zona también se destacan establecimientos como Huechahue, Collún Co y Lonco Luan, este último vinculado a la comunidad mapuche y al turismo rural comunitario, donde la cultura ancestral y la naturaleza se integran en una propuesta auténtica.

En la región centro y del Alto Valle, el agroturismo se expresa a través de chacras productivas y casas de té. En Centenario, espacios como Praderas Neuquinas, La Casa del Flaco, Los Chalet – Casa de Té y Neucent ofrecen experiencias vinculadas a la vida rural, la gastronomía artesanal y el encuentro en entornos de chacra. Plottier suma propuestas como Las Araucarias, mientras que Chos Malal incorpora el enoturismo con emprendimientos como Desde la Torre, ampliando la diversidad de experiencias en el norte provincial.

El corredor vitivinícola de San Patricio del Chañar se posiciona como otro eje destacado del agroturismo neuquino. Bodegas como Familia Schroeder, Malma y Secreto Patagónico abren sus puertas al público con propuestas de enoturismo que combinan recorridos por viñedos, degustaciones y gastronomía regional, fortaleciendo el perfil productivo y turístico del valle.

Finalmente, en la zona de Aluminé, estancias como Bey Malek y Don Antuco proponen al visitante una inmersión en el paisaje andino, con actividades rurales, tranquilidad y contacto directo con la naturaleza.

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